Mostrando entradas con la etiqueta Retribucion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Retribucion. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de abril de 2022

LVG Podcast: Ep. 15 Temp. 1: Las facciones más locas del Warmahordes

 


Buenas niños y niñas, volvemos a la carga tras 15 días, una parte de la Vieja Guardia: el Sr. Rubio, Eddie, Sr. Azul y el Sr. Marrón nos reunimos para hablar de aquellas facciones que nos dejamos en los anteriores programas de Warmachine y Hordes. Vamos a hacer unas breves pinceladas* sobre varias de las facciones más estrambóticas de este maravilloso juego.

Todo esto, como siempre, bajo intervenciones de pequeño Grymkins, y ataques de Salvajes Ferox, y todo bien regado con una selección de buena Rockabilly


LVG 1 15


Como ya sabéis, nos gusta que nos escribáis y comentéis, prometemos no morder y responderos.

Así pues, disfrutad de este programa


*nos gusta el tema y nos acabamos regalando xD


lunes, 17 de enero de 2022

[Eddie Cabot] Reto del Sr. Marron superado - "Pinta una mini para Iron Kingdoms"

 "Siempre es lamentable que en un evento friki, la organización tenga que poner normas o incluso banear a los participantes con una pobre higiene personal. Pero a veces hay que cortar por lo sano y dejar fuera al que lleva un mes sin lavarse, para que no se vayan los otros 199 participantes del evento.

Cuando escuché la noticia de que habían baneado a un jugador de un torneo de Yugi-oh, me vinieron a la cabeza dos pensamientos. Uno. ¿Se hacen torneos de eso, en serio? Y dos, debería cundir el ejemplo en todos los eventos Wargameros.

Pero tal y como está James últimamente, me preocupa que amplíen negocio empezando a vender colonias para frikis. Con aromas como Brisa de Tallarn, Rocío de Catachan, Frescor de Fenris y Aliento de Guilliman. Aunque reconozco que me encantaría ver el spot de TV para vender esas mierdas. Que pedazo de anuncio saldría de ahí..."



Bienvenido niños y niñas a la casa de "...por fin le he encontrado utilidad al bigote".  Y es que ando algo constipado, y he descubierto que puedo ponerme vics vaporub en el mostacho y respirar dulces vapores de eucalipto que mantengan mi tocha y mi mente despejadas por igual.

Solo tengo que recordar beber con cuidado, para que no se mezcle el potingue con el cafelito. Que no me quiero envenenar. Tengo un largo historial de intoxicaciones con productos químicos por mi costumbre de mezclar productos de limpieza para maximizar su efecto. Aunque el único efecto que he conseguido maximizar es su capacidad de matar... de matarme a mi concretamente.

UN NUEVO DÍA, UNA NUEVA NUBE DE CLORO

Con casi 20 retos sobre la mesa este año, tengo que ponerme las pilas y sacar una media de dos por mes antes de que me canse y lo mande todo al hades. Por una cuestión de prioridades, primero me he ido al reto propuesto por el Sr. Marron, el de pintar una miniatura de 28mm para jugar al JdR de Iron Kingdoms 2.0.

Que llamarlo JdR es muy generoso. El 1.0 no era más que un paquete de reglas adicionales para jugarlas con el sistema de D&D. Y el 2.0 un juego para representar y jugar los combates con miniaturas de Privateer Press. Sin más narrativa que la introducción previa al combate. Pero con un gran apartado de reglas para personalizar tus creaciones. 

Era un buen producto, sobre la mesa al menos. Pero no lo supieron vender bien. Primero porque al faltarle la parte narrativa, al final era solo un mata-mata, divertido pero repetitivo. Y segundo porque nunca lo acompañaron de miniaturas exclusivas. Jugabas con lo que te pudieras conversionar de tus minis sobrantes de Warmachine/Hordes, o directamente con miniaturas de otras marcas, más baratas y fáciles de personalizar.

¿ENTONCES HAY CONVERSIÓN EN CIERNES?

Pues la verdad es que no. Tenia controlada una caja de restos con mercs variados, espadas, mazas, alguna cabeza... pero eran casi todo Warcasters o miniaturas rotas. Me iba a llevar bastante faena. Así que revisando otra caja de restos, me encontré con todo esto.


No recordaba que me quedaran elfos de Warmachine por pintar, pero sorpresa, en esa caja había algunos. Descartadas las opciones de la Junior Warcaster y la Cazadora de Magos, me quedé con el Houseguard Thane, que me apetecía pintarlo.


Armadura, arma de fuego y arma de cuerpo a cuerpo. Perfecto para hacer algo equilibrado. Este juego es MUY combero a la hora de diseñar los personajes y aprovechar al máximo las combinaciones de habilidades y equipo. Pero para una primera partida de prueba no quería invertir tiempo exprimiendo las reglas.


Tras pintar la miniatura con un marrón cuero oscuro (de vallejo) muy diluido, le dí con spray Wraithbone a toda ella. Y me puse rápido con los colores básicos. Ork Flesh para la ropa y Skeleton Horde para la armadura. No me molesté en retocar la primera capa, porque después iba a añadirle tintas. Así que capa finita y al siguiente paso.


Seguí con Snakebyte Leather para los bolsos, las correas y la culata del "cañón" de mano, no es mi contrast favorita la verdad. Pero quería que la mini tuviera un feeling a lo elfo del bosque, así que iba a ir prácticamente todo en tonos tierra. Lo siguiente, Basilicanum Grey para la capa y las armas. Que tampoco se iba a quedar grey al final, pensaba darle un toque con tintas más adelante. La piel la pinté con Darkoath Flesh, sin más que añadir. Y las partes doradas son Latón (de vallejo también).


Aquí empezamos ya con la sección de los truquis. A las armas les di unos toques de Metalizado Bolter/Leadbelcher con un pincel viejo, y luego de Runefang Steel, haciendo un punteado. A la capa le metí Athonian Camoshade para darle un tono verde, aunque en las fotos del móvil no se aprecia. Luego le dí con Coelia Greenshade a la hoja del arma para teñirla de verde. Al cañón de mano le di con marrón cuero oscuro MUY diluido, para avejentarlo un poco.


Los toques finales fueron todo tintas. Coelia Greenshade para oscurecer un poco todas las zonas vedes y Agrax Earthshade para las placas de la armadura, pero solo en las rendijas. El último toque fué un pincel seco muy suave de Arena Oscura de vallejo en la armadura para que tuviera algún brillo. Y tinta morada muy diluida para el jepeto del Elfo, pero de nuevo el móvil no lo ha captado. 

Con la peana terminada y a falta de darle barniz. La miniatura la di por acabada.

¿Y QUE PASA CON LAS REGLAS, EDDIE?

Como os indicaba, este juego es sobretodo para representar los combates. Así que a grandes trazos es un Warmachine/Hordes donde juegas todo el tiempo con miniaturas individuales. Hay toda una serie de "acciones" que puede realizar la miniatura que justifican que tengan más atributos que un Solo de Warmachine por ejemplo. Pero la mecánica de juego no se aleja demasiado del formato Warmahordes.


La primera parte de la ficha trae todo los atributos, habilidades y cosas interesantes de saber como los puntos de vida que te quedan, tu atributo de DEF y ARM y las armas que lleva la miniatura. Para hacerte un personaje primero eliges Raza, después Arquetipo (en función de si quieres llevar un empollón, un tío habil, un pegapiños...) y después escoges 2 profesiones, que determinan las habilidades marciales y el equipo y dinero inicial.


En mi caso, elegí las profesiones que representaran bien a la miniatura. Que fueron Oficial militar y Soldado. Por lo que dispone de habilidades de combate y otras de apoyo. En la segunda parte de la ficha se apunta el equipo, la armadura, los conjuros (si los tienes) y tres o cuatro cosas más que puedan ser importantes además del oro del que dispones.

Que por cierto, de las 200 monedas de oro iniciales (100 por cada profesión), me quedé solo con 6 después de comprar un Cañón de Mano, un Chafarote, una armadura ligera a medida, munición, comida y un saco de dormir (que no sé si tiene reglas, pero la miniatura lo lleva representado).

¿Y QUE PASA CON EL LORE, EDDIE?

Encontrar Elfos fuera de Ios es complicado, no son un pueblo especialmente hospitalario ni viajero. Hay unos pocos arquetipos que justifican que un elfo ande lejos del hogar, los Cazadores de Magos, los Buscadores y poco más. Por lo que los aventureros Elfos como tal, no abundan. De la misma forma, es todavía más inusual encontrar a un miembro de la Houseguard fuera de las ciudades y todavía más que ese elfo sea un oficial militar.

Apatrullando un edificio en ruinas de otro juego.

La Houseguard representa a las milicias de las casas élficas, por lo que normalmente están dentro de las ciudades defendiendo las casas de sus casas, por eso son la Guardia de Casa. Pero si yo fuera un elfo y tuviera que elegir un motivo para mandarlo todo a la mierda, largarme y convertirme en soldado de fortuna, seguramente sería por el regreso del Lord Ghyrrshyld el Perdonado, más conocido como Goreshade el Bastardo.


En su vida anterior de líder de la casa Vyre dio un golpe de estado para "salvar" a la raza y provocó la guerra civil entre las casas de Ios, con lo que no salvó a la raza en absoluto. Y aunque lo derrotaron, no dejó de tener partidarios entre algunas casas nobles, que lo veían como a un líder fuerte y fiel a sus convicciones. Con toda la trama de Oblivion y los Infernales comiéndose a pellizcos Inmoren, no cuesta imaginar a los líderes de las casas recibiéndo a Ghyrrshyld resuzitado con los brazos abiertos.

De raid con los colegas.

Pero ese no iba a ser el caso de mi personaje. Que prefirió el exilio antes que luchar al lado (o bajo las órdenes) del cónsul traidor. Y con eso tengo justificado que el tipo esté por ahí perdido y se codee con todo tipo de mercenarios, aventureros, piratas y demás gentuza de mal vivir.

+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-
Y así se queda la cosa, por lo menos hasta que tengamos más información de como va a ir la partida.

Seguiremos informando.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Historias de una Nueva Guerra (Warmachine Mk3): Retribution

De nuevo, otro relato (esta vez creado por uno de los diseñadores del juego), traducido de nuevo por Borzag a través de su blog Minis de Cómic,(muchas gracias por el curro). 


Solidaridad


POR DOUGLAS SEACAT

La Magister Helynna de la Casa Shyeel levantó una mano para proteger sus ojos del aguanieve y así observar a los humanos de la ladera, quienes subían por la cuesta con sus uniformes y armaduras azules. La tormenta había arreciado de repente, invocada de forma antinatural por los cygnarianos de debajo.

Helynna había sido enviada para ayudar a defender un puesto de avanzada vital oculto en Cygnar que era vital para el Castigo. El complejo subterráneo había sido construido hace décadas, sus entradas camufladas para confundirse con la ladera. La instalación había servido de base para numerosas misiones de espionaje y ataques encubiertos, y había permitido al Castigo mandar cazadores de magos a lo más profundo de las tierras de los humanos. Aún no estaban listos para rendirlo.

Los humanos no se ocultaban durante su marcha, ya que la energía chisporroteaba a lo largo de las alabardas y de las pesadas gujas que portaban sus caballeros. Los relámpagos danzaban también a lo largo del masivo trozo de acero llevado por un siervo de guerra situado en el frente y que escupía humo: un Stormclad con un bandera dorada ondeando en su espalda. Varios siervos de guerra más pequeños acompañaban a los soldados, dirigidos por caballeros de la tormenta que gritaban ordenes por encima del viento y la lluvia. Otros soldados que llevaban revólveres incrustados de runas y tricornios marchaban tras ellos: magos pistoleros.

Los tres mirmidones de Helynna esperaban detrás de ella, sus bellas formas y sus brillantes runas arcántrikas exhibiendo una gracia y una elegancia que dejaba en ridículo a las toscas máquinas humanas. Auras de luz tenue brillaban a su alrededor: eran campos de fuerza, diseñados tanto para protegerles como para armarles. Cada mirmidón era una obra maestra del diseño Shyeel, montado para la guerra por los artificieros de la casa de Helynna. Ella había jugado un rol en su creación, mejorando los diseños previos. Helynna era también una hechicera de guerra, una de las pocas con la muy valorada habilidad de controlar tales máquinas con su mente.

- “Ya casi han alcanzado el complejo, Magister. Ya es tarde para que ejecutemos una emboscada apropiada” - dijo Lyven, un anciano mago de batalla de su misma casa. - “Los defensores serán sobrepasados. Sería una tontería perecer con ellos. Deberíamos volver para informar a la Adeptis Rahn.”

- “No” - Ante su brusca respuesta, sus ojos se estrecharon bajo su capucha. A ella no le importaba que él fuese más viejo y se creyese más sabio. Este era su mando. Añadió: - “Tú puedes estar dispuesto a dar la espalda a nuestros hermanos y hermanas, pero yo no.”

Sus labios se apretaron. - “Los cazadores de magos atrajeron a este enemigo al ser imprudentes. Son bajas aceptables.”

- “No para mi” - dijo con firmeza. Era cierto que algo había debido ir mal aquí. Seguramente, los cazadores de magos habían sido seguidos tras una misión. Helynna no permitiría que eso fuese una excusa para dejarlos morir. La mayoría de los miembros de la Casa Shyeel sólo se preocupaban por los suyos, una actitud que ella rechazaba. Toda la raza élfica se enfrentaba a una extinción inminente. La mayoría de sus dioses habían sido destruidos por la propagación de la magia humana, y el resto estaba muriéndose. La solidaridad y la resolución eran vitales para que su gente se asegurara una esperanza para el futuro. Los cazadores de magos del Castigo eran de los pocos en Ios con el valor de arriesgar sus vidas para frustrar a la humanidad. Helynna los admiraba mucho. Dijo: - “Mandad a un corredor para decirle al puesto de avanzada que vamos a hacer nuestro movimiento. Necesito que flanqueen al enemigo después de que atraigamos su atención.” - Él hizo lo que le pidió, mandando a un fusilero de la guardia de la casa.


Ella dio al soldado unos pocos minutos antes de levantar su arma de asta arcántrika como señal para el resto. Su escolta incluía veinte guardias de la casa (soldados con armadura de placas y una mezcla de alabardas y rifles) junto a una escuadra de magos de batalla de Shyeel. Les dirigió en una medida carga colina abajo, acumulando inercia mientras atravesaban los bosques a la carrera. A la orden mental de Helynna sus mirmidones se pusieron en marcha, sus campos de fuerza brillando a máxima potencia. El campo de fuerza de la Manticore onduló como la superficie de un lago al disparar múltiples descargas de energía azul hacia los soldados cygnarianos más próximos, perforando sus armaduras. Gritó: - “¡Por Scyrah!”

El súbito asalto cogió desprevenidos a los humanos. Sus fusileros aprovecharon para derribar a algunos objetivos justo antes de que los magos pistoleros de debajo empezaran a devolver los disparos. Los ojos de Helynna estaban fijos en el masivo siervo de guerra Stormclad situado cerca del frente de la fuerza enemiga. Incluso sin un hechicero de guerra controlándola, la poderosa máquina podía hacer pedazos a sus mirmidones. Ella sabía que no debía subestimarla a pesar de su tecnología inferior basada en la quema del carbón.

Tomó una decisión rápida y mandó a su Manticore en un curso de colisión con el siervo de guerra cygnariano. El mirmidón pesado irrumpió a través del follaje y forzó a varios caballeros de la tormenta a tirarse fuera de su camino mientras salía disparado hacia el siervo de guerra oponente. Momentos más tarde el Stormclad era una pila de chatarra, despedazado por los puños de sable de la Manticore, pero el mirmidón había pagado el precio, martilleado en represalia con gujas de tormenta. Los caballeros de la tormenta que le incapacitaron fueron atacados por alabarderos de la guardia de la casa y fueron forzados a retroceder momentáneamente. Sus soldados estaban superados numéricamente. Invocó runas místicas a su alrededor, creando una burbuja reluciente que incluyó a la mayoría de sus aliados más cercanos, protegiéndoles de las balas y de las descargas de las gujas de tormenta.

Helynna avanzó y se agachó en busca de cobertura detrás de la mole humeante y magullada de su Manticore. Las balas rebotaban en su superficie de metal y pasaban por encima de su cabeza. Estaba muy dañado pero no roto: el mirmidón vibraba bajo su mano con energía latente, y su mente seguía vinculada a su córtex. Aunque sus piernas estaban rotas y su torso abierto intentaba levantarse y volver a unirse a la lucha.

Forzó al mirmidón a quedarse quieto, no fuese que los humanos más cercanos acabasen con él. El combate se arremolinaba alrededor de ella mientras evaluaba la extensión de los daños. Mandó su mente a su interior y a lo largo de su estructura, sintiendo más de lo que podría ver solo con sus ojos. Estaba segura de que podría conseguir que la máquina se levantase de nuevo, aunque hacerlo requeriría tiempo y concentración. Después de echar un vistazo por encima de la mole para confirmar que sus soldados tenían trabado al enemigo, se decidió a asumir el riesgo.

Helynna conocía cada detalle de los mirmidones de la Casa Shyeel, habiendo pasado años construyendo sus componentes, y dedujo rápidamente que debía devolver la potencia y la estabilidad a las piernas de la Manticore y a sus generadores de campo inferiores. Aún tocando la máquina, concentró su voluntad y agarró sus intrincados mecanismos internos para re-conectar varios conductos, alinear engranajes, y fortalecer pistones doblados. Un arcanista menor habría requerido herramientas especializadas, pero no Helynna. Ella podía recrear los contornos de cualquier herramienta que requiriese evocando mentalmente planos esculpidos de fuerza cinética, y podía retorcer y aplanar con su mente gruesos trozos de metal rasgado para formar configuraciones apropiadas.

Mientras trabajaba, parte de su mente permanecía conectada a sus mirmidones Griffon y Chimera,
los cuales batallaban a lo largo del perímetro. Les dirigió hacia objetivos, guiando los golpes de la alabarda del Griffon y las gujas instaladas en los brazos de la Chimera.

A través de los receptores del Griffon vio un destello de luz y oyó la explosión del cañón de un siervo de guerra próximo a la retaguardia: un Charger. Mandó un pulso de poder arcano para otorgar fuerza a las piernas del Griffon y le urgió a correr por el flanco izquierdo para interceptarlo. La máquina parecía desafiar la gravedad mientras avanzaba a zancadas, moviéndose a una velocidad que contradecía el peso de su estructura de acero.

El Charger le vio venir y consiguió disparar un proyectil más a través de su cañón compuesto antes de que el mirmidón le alcanzara. El proyectil se ralentizó mientras perforaba el campo de fuerza del Griffon y fue desviado por su escudo de acero. El Griffon levantó su alabarda y clavó profundamente la pesada hoja en el costado del Charger. Helynna se sintió como si el arma estuviese en sus propias manos al golpear de nuevo, guiada por su atención enfocada. El Charger contraatacó con el martillo metálico de su mano derecha, pero el golpe solo abolló la armadura del hombro del Griffon. La siguiente estocada del mirmidón incapacitó a la máquina enemiga, perforando su torso para empalar su córtex.

Destellos de luz acompañaron al sonido del trueno cuando varios forjadores de tormentas invocaron al relámpago para golpear a su Griffon y a su Chimera. Portando herramientas mecánikas que parecían largas varas coronadas por esferas de metal giratorias, los forjadores de tormentas podían controlar el clima e invocar descargas voltaicas altamente disruptivas. La energía chisporroteó al recorrer las estructuras de los mirmidones, causando daños mínimos pero mandando electricidad a través de sus córtex y cortando temporalmente sus vínculos con Helynna. Siguieron luchando, pero sin su guía.

Sintió su ira crecer ante los despliegues de poder mecániko que la rodeaban. Cada cámara de tormentas que potenciaba las armas cygnarianas, cada bala con runas inscritas que disparaban... todo eso era impuro y dañaba a Scyrah, la diosa que protegía a Ios. La fuente de su poder manchado era bastante diferente a la de la energía más pura de los iosanos. La batalla que rugía alrededor de Helynna encapsulaba la necesidad y el desafío de su causa: hay demasiados humanos y demasiados pocos iosanos.

- “¡Lyven!” - gritó por encima del estruendo del sonido de metal, del fuego de los rifles y los revólveres y de la energía chisporroteando. - “¡Consígueme espacio!” - El mago de batalla y los suyos eran los que estaban luchando más cerca de ella, sus manos y brazos envueltos en guanteletes de poder descomunales que les permitían lanzar rayos de fuerza desgarradora a los enemigos más cercanos. Lyven había perdido a todos sus hombres menos a un puñado, derribados por Stormblades, y Helynna sentía profundamente cada pérdida. ¿Él había tenido razón? ¿Debería haber evitado la confrontación?

No. Más iosanos estaban atrapados dentro del puesto de avanzada, y sin su intervención se enfrentaban a una masacre. Mejor morir luchando que, sencillamente, darse la vuelta. Podía seguir viendo a través de los ojos de su Manticore y elegir su momento cuidadosamente. Esperó hasta que los magos pistoleros de la periferia hubiesen terminado con una andanada y se detenían para recargar. Entonces saltó por encima de la máquina y se lanzó a la refriega. Volviendo a gastar voluntad, Helynna les maldijo, infligiendo un encantamiento que les marcó para la destrucción.

Cargó, girando sobre si misma mientras se acercaba para añadir inercia a su arma de asta, cuyo filo mejorado atravesó la armadura de su enemigo. Con un golpe descendente eliminó a otro antes de que pudiese levantar su guja. Por los pelos, evitó un golpe por la espalda de una guja, cayendo en un familiar trance de batalla que le permitía sentir a todos los enemigos que la rodeaban.

Los cygnarianos situados detrás de este grupo se reagruparon, señalando en su dirección. Sabían la importancia de acabar con un hechicero de guerra. Sujetó todo el largo de su alabarda con ambas manos, balanceó la hoja de la punta al caballero más cercano de entre los que se le aproximaban y apretó un interruptor situado en su base. Esto mandó un rayo de energía letal hacia el pecho del hombre. Más balas y relámpagos volaron hacia ella, entrecruzándose por el aire, ralentizados por su magia aunque creando una zona donde un paso en falso podría ser mortal. Su campo de fuerza apenas desvió un disparo, y vio la bala pasar a su lado girando, a unos centímetros de su cráneo afeitado.

Esquivando todas las amenazas que le lanzaban, retrocedió mientras se concentraba en la magia que protegía a sus soldados. Dio a su Manticore la orden mental de levantarse. Sus reparaciones habían restaurado temporalmente sus sistemas, y, vacilante, se puso en pie. Su campo de fuerza fallido parpadeaba mientras luchaba por restablecerse.

Vio en la periferia una imagen bienvenida: cazadores de magos emergiendo del puesto de avanzada como si fuesen sombras revoloteando. Se acercaron por la espalda a los magos pistoleros y a los forjadores de tormentas que estaban más lejos de ella y alzaron unas espadas curvas delgadas que brillaban bajo la luz. Golpearon, cobrándose un macabro precio en sus enemigos.

Un siervo de guerra ligero Firefly cercano a los forjadores de tormentas se giró para encargarse de ellos, disparando su bláster de tormentas. Cuando impactó a un cazador de magos con el arma, un relámpago saltó para electrocutar a otro.

Sintió el regreso de la conexión mental con sus otros mirmidones a medida que la disrupción eléctrica se desvanecía. A través del arco nodo del Chimera, canalizó su ira en forma de un pincho afilado de fuerza cinética que derribó al Firefly para que los cazadores de magos pudieran disponer de él.

Alzando su alabarda, Helynna invocó todo lo que pudo de su reserva más profunda de poder. Desató una ola de energía arcana hacia sus mirmidones, restaurando y sobrecargando sus campos de fuerza, haciéndoles casi inmunes durante un corto periodo de tiempo. El esfuerzo la agotó, pero apretó los dientes y concentró su atención en la Manticore, dirigiéndola para que disparase a los caballeros a la carga. Estos corrieron directamente al interior de su campo de tiro, y, uno tras otro, cayeron.

Atrapada entre los cazadores de magos y los restantes guardias de la casa y magos de batalla, la fuerza enemiga estaba liquidada. Sin apasionamientos, los cazadores de magos acabaron con aquellos que intentaron huir. Aunque no redujo el dolor de sus pérdidas, Helynna tuvo la satisfacción de haber infligido mucho más daño a los cygnarianos de lo que ellos le habían infligido a ella.

Se giró para ver al comandante de las filas de cazadores de magos aproximándose. Ella agarró su brazo. Él inclinó su cabeza en señal de respeto y dijo - “Magister, tu llegada ha sido oportuna. Mis condolencias por la sangre derramada por tu gente. Estamos en deuda con vosotros.”

Ella miró brevemente a Lyven, quien bajó sus ojos. La próxima vez se lo pensaría dos veces antes de sugerir que dejaran morir a iosanos.

Ella dijo al comandante - “Lloraremos juntos por nuestros caídos. La Casa Shyeel está con el Castigo de Scyrah. Nuestra causa es una.”