Waldo estornudó con una violencia descomunal.
El sonido rebotó entre las ruinas heladas como si alguien hubiera disparado un cañón dentro de una catedral. Y eso tenía mérito, porque la tormenta rugía sobre ellos con tal fuerza que hasta las piedras parecían querer marcharse a otro sitio.
—Sssshhhhh —bufó el Cabo Rutger, girándose con una mirada asesina hacia el aprendiz de mago.
Waldo sorbió por la nariz.
—Lo siento…
Rutger siguió observándolo unos segundos, como valorando seriamente si abandonarlo a los lobos helados mejoraría la misión.
Luego miró al viejo Cynaghan.
El mago, completamente ajeno al mundo real como de costumbre, estaba de pie en mitad de la nieve mirando las nubes con expresión solemne. Movía un dedo lentamente por el aire mientras murmuraba cosas incomprensibles.
—“El ojo observa el sendero de ceniza… la luna devora el velo… las corrientes convergen…”
Rutger suspiró.
"Cosas de magos."
Una figura encapuchada pasó velozmente junto a él. Era la muchacha del grupo, ligera como una sombra y probablemente igual de peligrosa. Rutger la frenó extendiendo el brazo.
—Quieta. Esperemos a que vuelva el explorador y nos diga si delante hay monstruos, trampas o alguna muerte espantosa.
En ese preciso instante, Cynaghan levantó una mano dramáticamente.
—Ya podemos avanzar. Nuestro enemigo nos espera.
Rutger cerró los ojos despacio.
—Claro. Perfecto. ¿Para qué esperar al explorador pudiendo morir por intuición mágica?
Waldo se sonó la nariz con un ruido húmedo y terrible.
Angus le dio unas palmadas amistosas en la espalda que casi le desmontaron la columna vertebral.
—Ánimo, chico. Mi primo Fred estornudó una vez en unas ruinas antiguas y solo murieron tres personas.
—“¿Solo?” Eso no es tranquilizador —gimió Waldo.
Entonces todos se giraron al escuchar una voz acercándose entre la nieve.
Era el Loco del Pato.
Nadie sabía su verdadero nombre. Probablemente él tampoco. Caminaba tambaleándose mientras hablaba animadamente consigo mismo o con el pato que le seguía a todas partes, desde hacía unas semanas
—Sí, sí… claro que hace buen tiempo —decía alegremente.
Todo el grupo levantó la vista hacia el cielo.
Negros nubarrones cubrían las ruinas. Relámpagos verdes parpadeaban entre las nubes y una ventisca infernal les azotaba la cara con nieve helada.
Hubo un silencio incómodo.
—Bueno —gruñó Angus finalmente—… al menos no llueve.
******
Bienvenid@s al peor rincón de Felstad, un lugar frío, letal y muy hostil.
¿Qué podría hacer que un señor mayor saliese de su cómoda, silenciosa y cálida guarida? Pues recibir la carta de tu antiguo sire pidiéndote que vayas, que es muy urgente, y que tiene algo muy chulo para ti...
Ahí estamos, una nueva banda de Frostgrave, bajo el liderazgo de un adivino llamado el Asombroso Cynaghan, y ya después de escoger la figura para representarlo, ha marcado todo el tono de cómo iba a ser la banda, y su trasfondo.
Al final se ha convertido en una banda compuesta por personajes salidos de Ankh-Morpork.
Cynaghan y Waldo
Puedo decir con orgullo que he podido jugar con todas las escuelas de Magia, así que para decidirme qué mago utilizar, decidí utilizar una web donde te genera aleatoriamente el mago de Frostgrave, junto a sus conjuros, el resultado es un mago muy de apoyo y control, que implicara un estilo de juego muy concreto y para nada espectacular.
A la hora de escoger miniaturas, rápidamente me vino a la cabeza una de las que tenía de Mirliton Miniatures, y el aprendiz, también.
Cynaghan, o mejor dicho, el Asombroso Cynaghan es a medio camino entre un erudito y un showman, se podría decir que en un entorno de gente con poca cultura y sentido común, él destaca por ser y parecer sabio. Pero su larga historia de ratón de biblioteca le han convertido en un "perfil bajo" dentro de la comunidad académica de la Magia. Los demás magos lo ven como un charlatán y un mago de baja calidad. Por ello, ahora que ya es bastante madurito, se ha obsesionado con lo de hacerse valer y darse un nombre en la Historia. ¿Qué mejor que hacer una expedición y volver con tesoros y experiencias para contar? Así será un mago como dios manda.
Del sufridor Waldo, poco podemos hablar, aún suerte que sabe leer, y ha demostrado tener cierta habilidad con la magia. Aunque ahora está en una época de su vida que otras cosas le distraen, pero no le importa, él quiere ser un Mago. A las chicas les gusta la magia.
Hans Kivner y Hansel Archer
Por ahora estos son mis especialistas: Un Guardabosques (Explorador) y un Arquero. Ambos aportarán un poco de potencia a distancia.
Hans es el típico guardabosque que lleva tanto tiempo viviendo en soledad que considera al resto de la humanidad como un decorado. Muy de sus rutinas, Hans es poco hablador, disfruta de la Naturaleza, y de los animales, siempre que estén bien cocinados en un buen puchero.
Nuestro arquero, Hansel, es un tipo con mucho nervio, también es miembro de la Guardia, haciendo funciones de vigía. Aunque todavía no lo ha dicho, Hansel es bastante miope, no es mal tirador, pero lo seria mejor si llevase unas gafas.
Ambos son miniaturas de la caja básica de Guards of the Traitor's Toll, realmente todas las siguientes figuras vienen de esa misma caja, así que con la excusa de Frostgrave, estoy montando y pintando figuras para otros juegos...
Cabo Rutger Arms y el Cabo Angus Gisarm
Ambos forman parte de la Guardia, junto a los anteriores, de ahí que todos tengan (más o menos) el mismo uniforme verde. En este caso un Hombre de Armas y un Infantería, respectivamente.
En este caso Rutger y Angus, son otros de los personajes que he ido desarrollando, un poco recordando a los personajes de la Guardia de Mundo Disco, y es que las miniaturas son un poco eso.
Rutger el veterano cínico y un poco alcoholizado, junto a Angus un tipo más afable, pero que parece que vive en otra realidad. Dos personalidades que pese a ser contrarias, se complementan bastante.
Tiana Knive y el Loco del Pato
Aquí comenzamos con los civiles. Dos personajes de perfil ladrón que posiblemente asciendan en algún momento.
Tiana es una misteriosa ladronzuela con un terrible problema de ludopatía y cleptomanía. Pero no se achanta frente a las dificultades de la vida. Ha hecho de sus problemas, su estilo de vida: Ofrece sus servicios por módico precio.
El Loco del Pato, siempre hay uno así en todo pueblo, nadie conoce la historia de este tipo. Un día apareció de repente, y siempre va acompañado de un pato, un ganso, o por similar bicho que encuentre por ahí. Nadie le ha contratado, pero sigue a la expedición allá donde vaya.
Frederik Mine y Jonas el Impulsivo
Me faltaban los otros dos personajes gratuitos, en este caso, dos matones.
Frederik es un tipo muy intenso y dispuesto a todo, tanto que cuando se enteró que había una expedición a la Ciudad Helada, se apuntó sin pensarlo. Hace unas semanas le compró a un vendedor ambulante un mapa que contenía la ubicación de un tesoro de un rico barón marcado con una "x" roja. Cree que se hará rico con ello.
Por otro lado tenemos a Jonas, él es un joven aspirante a miembro de la guardia (de hecho, ya lleva el uniforme) así que se podría decir que es el becario del grupo, veremos a ver si sobrevive a las prácticas, que es una visita a Felstad...
Y vamos un poco a lo que es la campaña.
Cuando los magos tuvieron que decidir qué puerta utilizar para entrar en la ciudad, Cynaghan tenía buenos presagios con la Puerta del Grifo, así que decidió acceder por ahí.
La siguiente parte es el resultado del enfrentamiento entre el Asombro Cynaghan (adivino) y Jomer el Amarillo (brujo) bajo el mando de Rekens. Correspondiente al escenario Tormenta de Hielo.
La Muerte Viene Desde el Cielo
****
Ya a cubierto de la terrible tormenta de hielo, Cynaghan se detuvo bajo el arco derrumbado de una antigua capilla y levantó lentamente las manos.
El anciano empezó a realizar una serie de gestos exageradamente teatrales, moviendo los dedos como si estuviera dirigiendo una orquesta invisible. Sus mangas se agitaban solas con el viento, aumentando todavía más el dramatismo.
Entonces metió la mano en una de ellas. Muy dentro. Peligrosamente dentro.
Y sacó un búho dormido.
El animal abrió un ojo con expresión cansada, como alguien que ya estaba acostumbrado a despertarse en sitios absurdos. Sacudió las alas, lanzó una mirada de desprecio al grupo y salió volando hasta posarse sobre los restos de una torre cercana.
Tiana arqueó una ceja.
—Eso no puede ser cómodo para el búho.
Angus seguía mirando fijamente la manga del mago.
—Yo digo que ahí dentro hay una cocina entera.
—Silencio —ordenó Cynaghan con solemnidad—. Ahora veré a través de sus ojos.
El mago cerró los párpados y adoptó una expresión de enorme concentración.
Dos segundos después tropezó con una piedra.
Hansel, que se encontraba algo más atrasado, consiguió sujetarlo antes de que se rompiera la cadera contra una columna.
—Gracias. Todo estaba bajo control.
***
Mientras tanto, al otro lado de las ruinas, Waldo intentaba aparentar que sabía lo que hacía. El aprendiz y el grupo de Rutger avanzaban encorvados bajo el techo semiderruido de una vieja vivienda. El viento silbaba entre las grietas y fragmentos de hielo golpeaban las paredes como pequeñas dagas.
—¿No sabes algún hechizo útil para calentarnos? —gruñó Rutger.
—Claro que sí —respondió Waldo.
—¿Y por qué no lo lanzas?
—Porque la última vez incendié un burro.
—¿El burro sobrevivió?
—El burro sí. La taberna no.
Tablero y despliegue inicial de ambas bandas.
Rutger decidió que no quería más detalles.Entonces Waldo recordó un hechizo de protección que había estudiado semanas atrás. O quizá meses. Era difícil llevar la cuenta desde el incidente del sótano explosivo.
—Creo que sé algo que puede ayudarnos.
Rutger frunció el ceño.
—La palabra “creo” vuelve a preocuparme muchísimo.
Waldo empezó a mover las manos torpemente mientras murmuraba la fórmula mágica. Varias runas azules aparecieron alrededor del aprendiz… una explotó con un pequeño pop, otra salió disparada hacia una pared y una tercera empezó a girar en dirección equivocada antes de desaparecer.
Pero el hechizo funcionó. Un leve brillo azul envolvió a Rutger. El veterano se quedó inmóvil. Luego abrió mucho los ojos.
Podía oír el viento entre edificios lejanos. Percibía cada movimiento de sus compañeros. Veía las huellas en la nieve, pequeñas grietas en las piedras, incluso una rata escondida bajo el suelo de madera.
Y lo peor de todo…Se sentía completamente sobrio.
Rutger palideció.
—Por todos los demonios…
Miró a Waldo horrorizado.
—¿Qué me has hecho?
—Un hechizo de percepción aumentada.
Rutger respiró hondo.
—Quítamelo si empiezo a recordar conversaciones de anoche.
***
Mientras todo esto ocurría, Jonas y Hans se adelantaron rápidamente hasta cubrirse tras una valla derrumbada.
Hans observaba las ruinas con calma profesional, mientras Jonas parecía buscar activamente maneras nuevas e innecesarias de morir.
Entonces apareció el Loco del Pato.
Nadie sabía exactamente dónde había estado los últimos minutos.
Ni quería saberlo.El hombre rebuscaba entre los escombros murmurando cosas a su inseparable pato que andaban alegremente en mitad de la tormenta, totalmente ajenos a la situación. De repente soltó un chillido de alegría.
—¡TESORO!
Todos se giraron.
El loco acababa de sacar una pequeña caja metálica de entre las ruinas. La abrió y varias monedas brillaron en la penumbra.
El Loco del Pato levantó el cofre sobre su cabeza.
—¡EL PATO Y YO NOS RETIRAMOS! -Y salió corriendo entre la tormenta antes de que nadie pudiera detenerlo.
Rutger observó cómo desaparecía en la nieve.
—¿Creéis que sobrevivirá?
Hans negó lentamente.
—No.
—Yo le doy diez minutos —opinó Jonas.
***
Mientras tanto, gracias al búho, Cynaghan guiaba al segundo grupo a través de las ruinas.
O más exactamente: el búho guiaba al grupo mientras Cynaghan intentaba caminar sin morir enterrado en nieve.
Sus botas elegantes se hundían a cada paso y su túnica se enganchaba constantemente en piedras, hierros y restos de estatuas.—La majestuosidad tiene un precio —refunfuñó el mago mientras liberaba el borde de la túnica de un clavo oxidado.
Tiana avanzaba delante junto a Angus cuando de pronto ambos se detuvieron.
—Movimiento arriba —susurró ella.
Entonces ocurrió.
Una figura apareció cayendo desde la tormenta sobre una pequeña torre derruida situada más adelante. El desconocido aterrizó pesadamente sobre las piedras y estuvo a punto de romperse ambas piernas.
—Eso ha tenido que doler —comentó Angus.
El hombre se incorporó tambaleándose.
Llevaba los colores de Jomer. Uno de los agentes enemigos.
Entonces levantó triunfalmente un pequeño cofre.
Duró exactamente un segundo y medio.
Fffthk.
Una saeta le atravesó el pecho limpiamente.
El agente abrió mucho los ojos, soltó el cofre y cayó desde la torre como un saco de patatas muy sorprendido.
A lo lejos, parapetado tras una cobertura, Hans bajó lentamente el arco con expresión satisfecha.
Cynaghan contempló la escena pensativo.
—La vida es fascinante… Un instante estás en la cima del mundo…
El cadáver se estampó contra el suelo.
—…y al siguiente descubres que había un arquero esperando.
****
Tiana vio un destello entre la nieve.
Algo pequeño y metálico sobresalía entre los escombros de una columna derrumbada. La joven avanzó ágilmente entre las ruinas y apartó la nieve con rapidez.
Un pequeño cofre finamente trabajado.
—Oh, eso tiene pinta de valer dinero… —murmuró con una sonrisa.
Lo agarró justo a tiempo.
Porque un instante después un hombre gigantesco cayó desde el tejado sobre el lugar exacto donde ella había estado.
El impacto levantó nieve, hielo y media pared. El desconocido se incorporó lentamente.
Era enorme. Musculoso. Sudoroso. Cubierto apenas por pieles y un taparrabos completamente insuficiente para el clima de Felstad. Empuñaba además un espadón tan absurdo de grande que probablemente necesitaba permiso oficial para girarse con él.
Tiana lo observó un segundo.
En otras circunstancias, no podía negar que aquel salvaje espectacularmente musculado quizá habría merecido una copa, una mala decisión y probablemente una mañana llena de arrepentimiento.
Pero ahora mismo intentaba partirla en dos. Así que decidió dejar el romance para otro momento.
El bárbaro rugió y cargó hacia ella levantando el enorme mandoble.
Y entonces Angus se interpuso.
El Cabo apareció prácticamente de la nada, plantando la alabarda frente al salvaje justo antes del impacto.
El choque metálico resonó entre las ruinas.
Tiana seguía sin entender cómo alguien tan ancho, tan pesado y tan claramente amigo de las salchichas podía moverse tan deprisa.
Angus bloqueó otro golpe gigantesco.
Y otro más.
El bárbaro era rápido.
Angus también.
La diferencia era que Angus además parecía disfrutarlo.
—¡JA! —rió el cabo mientras desviaba otro espadazo—. ¡Tú sí desayunas fuerte!
El salvaje respondió intentando decapitarlo.
Finalmente Angus consiguió rechazar el ataque con un potente golpe de alabarda que obligó al bárbaro a retroceder varios pasos sobre la nieve.
Y justo entonces apareció un tercer participante: Un ghoul.
La criatura surgió de entre las ruinas como una pesadilla hambrienta. Delgado, grisáceo y horriblemente rápido, atravesó una pared medio derruida como un ariete desquiciado antes de saltar directamente sobre el bárbaro.
El semidesnudo apenas tuvo tiempo de gritar algo ofensivo antes de desaparecer bajo una masa de uñas, dientes y muy malas intenciones.
—Bueno —murmuró Angus observando aquello—… eso simplifica las cosas.
Tiana decidió aprovechar aquel glorioso instante de caos profesional. Abrazó el cofre y salió corriendo.Muy deprisa.
Demasiado deprisa.
Tan deprisa, de hecho, que no vio el enorme carámbano de hielo que se precipitaba desde el cielo.
CLONK.
El impacto resonó espectacularmente. Tiana cayó redonda sobre la nieve sin soltar el cofre.
Angus miró el cuerpo inconsciente de la muchacha.
Luego miró el carámbano.
—La naturaleza es traicionera.
Como siempre, el Cabo tuvo que salvar la situación.
***
En el centro de las ruinas, Frederik el minero avanzaba pesadamente junto al joven Jonas hacia la torre donde antes había caído el agente enemigo.
Jonas corría con entusiasmo suicida.
Frederik corría como corre un hombre que lleva veinte años cargando piedras y que empezaba a sospechar que le pagan muy poco para esto.
A su alrededor, ambos bandos intercambiaban disparos constantes.
Los agentes de Jomer el Amarillo, avanzando junto al aprendiz enemigo.
Saetas. Flechas. Cuchillos arrojadizos.
Ninguno acertaba absolutamente nada.
Una flecha pasó a tres metros de un enemigo.
Otra impactó contra una estatua.
Una saeta atravesó el sombrero de alguien que no tenía nada que ver con el combate.
—Estamos demostrando un nivel táctico preocupante —gruñó Rutger mientras se cubría tras un muro.
***
Mientras tanto, tanto Cynaghan como Waldo intentaban lanzar hechizos...Con resultados… variables.El viejo mago levantó las manos dramáticamente. Una chispa salió disparada y apagó accidentalmente una antorcha cercana.
—Eso no era.
Al otro lado de las ruinas, Waldo intentó conjurar un escudo arcano. El hechizo explotó en una nube de humo púrpura con olor a pescado.
***
El combate terminó de la única forma posible en Felstad: sin que nadie entendiera del todo cómo había empezado.
En un extremo de las ruinas, el Cabo Angus avanzaba a toda velocidad entre la ventisca, cargando con Tiana inconsciente bajo un brazo y el cofre misterioso bajo el otro, como si fuera un comerciante especialmente decidido a no pagar impuestos. El hielo caía a su alrededor, pero él lo esquivaba con una sorprendente mezcla de reflejos, suerte y absoluta falta de preocupación por su propia integridad física.
—¡No está muerta! —gritó alegremente—. Solo está… horizontal.
En la zona central, Jonas y Frederik habían terminado enzarzados en un combate caótico contra un perro.
No un lobo.
No un monstruo.
Un perro.
Grande, sí. Rápido, también. Pero sobre todo con una determinación ofensiva que hacía pensar que estaba convencido de que Jonas y Frederik le debían dinero.
—¡Suéltame, maldita bestia! —gruñó Jonas mientras intentaba no perder una nalga.
—¡Creo que es un perro guardián! —jadeó Frederik.
—¡Pues está haciendo muy mal su trabajo!
El perro, en respuesta, les mordió a ambos con profesionalidad.
***
Más lejos, cerca del borde del bosque, el Cabo Rutger mantenía un duelo directo con un explorador elfo. El combate era limpio, silencioso y sorprendentemente elegante… por parte del elfo.
Rutger, en cambio, peleaba como alguien que consideraba la elegancia una ofensa personal.
Un choque rápido, preciso… hasta que Rutger consiguió empujar al elfo hacia atrás con un golpe brutal del escudo.
El explorador lo miró con frialdad.
—No eres lento para ser humano.
—Y tú eres demasiado hablador para alguien que va a salir perdiendo —respondió Rutger.
El elfo evaluó la situación. Luego dio un paso atrás.
Y desapareció entre los árboles como si nunca hubiera estado allí.
Rutger resopló, satisfecho.
—Cobardes —murmuró Rutger, aunque sin mucha convicción.
Se giró lentamente.
Todo parecía, por primera vez en mucho rato, bajo control.
—Bien —dijo para sí mismo—. Ahora solo tengo que reagrupar a Frederik, Jonas, Angus, la chica inconsciente, el mago loco, el aprendiz… y probablemente al tipo del pato.
Suspiró.
Sacó una petaca de entre las capas de armadura con la precisión de un hombre que había practicado ese movimiento más que cualquier otra técnica de combate.
Le dio un largo trago.
El mundo, por fin, volvió a su sitio.
Un poco borroso. Un poco más soportable.
—Ah… —exhaló—. Ahora sí. Esto es liderazgo.
***
Conclusiones de la Partida
¿Parece cómica la partida? Pues fue así, porque ni yo, ni mi oponente (Rekens) tuvimos mucha suerte con los hechizos y se vieron todo tipo de resultados absurdos y opciones tácticas cuestionables.
Era de esperar ya que se enfrentaron las dos bandas más "cómicas" del grupo, así que nada serio podía salir de ese encuentro.
Por mi parte, logré rascar un tesoro más que mi oponente, y la pobre Tiana se tendrá que esperar para el siguiente evento, ya que se tiene que recuperar del golpe que recibió.
Por otro lado, la banda pudo sacar bastante dinero, un par de Grimorios (que muy probablemente venda), y una Espada mágica que incrementa la Fuerza de Voluntad, conocida como la Espada Coaching, y que me va a dar muy buenas historias cómicas en el futuro.
Hasta aquí la entrada de hoy, espero que al menos la entrada haya sido entretenida, y os emplazo a las próximas entradas.