martes, 14 de julio de 2026

[Eddie Cabot] Frostgrave - Vamos a necesitar un pozo más grande y más apestoso.

"La última incursión había ido especialmente mal, los bárbaros de la escolta de Malvef cada vez eran más osados y aunque habían logrado rechazarlos, no lo habían conseguido sin recibir una buena paliza en el proceso. La peor parte se la había llevado Sir Nigel, el agente del Rey Liche le había impactado de lleno con una bola de fuego del tamaño de una casa.

Salamán y Centurius pasaron un día entero trabajando en sus heridas para salvarle la vida, si es que estaba vivo realmente. Centurius había cobrado caro por el trabajo, pero Sir Nigel estuvo en plena forma con apenas un par de días de reposo, lo más curioso es que ya no olía a moho, el viejo caballero despedía ahora un agradable olor a sándalo, pero Centurius jamás confesó como consiguió tan proeza.

El tiempo había empeorado al acabar el día, el viento aullaba con fuerza en el exterior. Centurius y su modesta escolta fueron invitados a pasar la noche en la casa del perista. Vastraea se encerró en el taller para no coincidir con el viejo Traumaturgo.

Pero Edora aprovechó para sonsacarle el máximo posible de información, Centurius parecía conocer todos los secretos de la ciudad. Solo hicieron falta un par de copas de vino caliente para soltarle la lengua.

-He oído hablar de un pozo, codiciado por los magos... ¿Existe?- Inquirió Edora.

Centurius asintió y dio un sorbo de su copa. -Existe, pero no es la cristalina fuente de sabiduría que fuera antaño. Ahora es una balsa de lodo apestoso... aunque sigue cargado de sabiduría, por otros motivos.-

Edora le miró sin comprender. -No lo entiendo. ¿Qué le ha pasado?-

El viejo le dedicó una sonrisa feroz. -¡Magos muertos! Que cayeron al pozo por accidente, o empujados por sus enemigos. Tras la descomposición, la magia que corre por sus venas se mezcla con el agua sagrada. Y si, beber de esa letrina, aumenta los poderes de cualquier mago.-

Edora lo meditó en silencio, mejorar sus capacidades de hechicería era algo que necesitaba urgentemente a tenor de todas las batallas que estaba perdiendo contra otros magos locales, pero por otro lado, el relato de Centurius dejaba claro que la búsqueda de ese poder entrañaba un gran peligro.

Como todas las noches, Varek había desaparecido en una de sus misteriosas búsquedas. Le tocaría mandar al nuevo a primera hora de la mañana a explorar la zona donde se ocultaba el pozo. Lo que era una verdadera lástima, el nuevo le caía bien".




Bienvenidos niños y niñas a la casa donde no se duerme, y no es por falta de ganas. La ola de calor y los resfriados veraniegos no me dejan dormir, me consuelo pensando en que algún día moriré y podré descansar. Pero mientras llega y no llega ese ansiado día, tenemos tiempo para otra entrada de Frostgrave.


Una de las cosas que me encantan de este juego, es que hay escenarios que te motivan a crear tu propia escenografía. También puedes imprimirla, o comprársela a TT Combat, pero soy muy old school para ello. Y como descubriremos conforme avance la historia, muy muy inútil.

VALE, PERO LO DE INÚTIL NO ES DE AHORA

Hay dos tipos de escenografía para wargames, la bonita y la que sirve para poner miniaturas encima, es decir, para jugar. No es tan bonita y tiene que ser resistente. Yo hago de la segunda. Siempre.
El Sr. Marrón tuvo a bien colgar un escenario alternativo en la página secreta donde tenemos la campaña, y sorpresa, es la del pozo de los sueños.


Me miré el de TT Combat y algunos hand-made por los internets, pero no me convencían. Quería algo grande, donde se pudieran caer las miniaturas dentro y morir miserablemente. Lo primero cortar un cuadrado de madera contrachapada, mi nuevo material favorito.


Al cuadrado de 20x20 le recorté lo que iba a ser el pozo, si no recuerdo mal, algo mas de 7x7. Suficiente como para empujar a una miniatura dentro. Preferentemente un mago, para alimentar el pozo y esas cosas.


El ojete resultante, lo tapé con un cuadrado de plasticard, para representar el fondo del pozo. Bien pegadito con pegamento caliente, por si después me animaba a tirarle resina transparente dentro.


El pozo ya empezaba a ganar algo de profundidad, en el fondo no deja de ser un efecto óptico, pero en mesa al final funciona. De momento la cosa iba bien, casi parece que sepa lo que estoy haciendo.


Un piso más de altura, y unos muros de corcho fino, para que parezca todavía más elevado, llevamos a penas centímetro y medio. Pero esta funcionando como debe hacerlo.


Aquí es donde empecé a cagarla, porque escogí el método más laborioso. Le metí una capa gorda de masilla para madera, precisamente para disimular la textura de madera, la del contrachapado. Y no quedó mal, pero soy gilipollas y me puse a texturizarlo a mano.


Ala, a hacer los ladrillos uno a uno rascando con una lanceta. Acabé de serrín y de polvillo de la masilla hasta las putas cejas, y con el calor que hace me lo tuve que despegar de la piel sudada con un estropajo (no literalmente). Después le puse unos pedruscos para darle un poco de interés.


Hasta aquí, no íbamos especialmente mal. Mucho trabajo, pero el resultado era decente. Si me hubiera molestado en mirar un tutorial de como pintar agua... podría haber pintado el fondo del pozo y rematarlo con un poco de barniz brillante. Sencillo y elegante.


Ah sí, detalle de calidad. Unos "gomets" de esos que se ponen debajo de las patas de las sillas para no joder el parquet. Ahora no joderá los tapetes y sobre todo, no quedara cojo.


Mierda, literalmente. La primera idea fue meterle cola blanca a cholón, pero con el calor que hace no secó bien y quedó como capa blanquecina sobre el "agua" y los pedruscos.  Me salió bien meses atrás cuando hice las trampas para Warmachine, pero el tiempo no acompaña.


Así que me fui a la tienda a por efecto agua, pero en realidad me compré un efecto "charco", ya no quería que fuera agua cristalina. Pero joder que oscura es esa porquería, además tiene más marrón que otra cosa y le dio un tono muy cálido a lo que por otra parte antes era verde amarillento.


Espera, que aun hay más. Además se ha cuarteado como una bitch y se ve super-raro de cerca. A ver, contaba con que no iba a quedar bien a la primera, porque nunca he trabajado con esos potingues, pero me ha dado mucho por culo todos los problemas que ha dado.


Por cierto, la miniatura puesta para representar la escala de la cagada, digo del pozo, es la última (no me lo creo ni yo) miniatura que pinto para la banda. Me fundí toda la paga en promocionar a Sir Nigel a caballero y en comprar otro Ranger.  Este también viene de Oathmark, pero no tiene nada de siniestro, es un arquero de Cudrich en busca de fortuna.


Después de pensar en una lore-solutión para encajarlo todo, decidí que estaría bien ponerle unas tablas podridas, como si alguien hubiera intentado tapar el pozo y otro alguien lo hubiera destapado para tomarse un chupito de mugre. O peor aun, que algo hubiera escapado de dentro.

Una vez seca la pintura, le meto un par de retoques y el domingo si el tiempo y la autorizar lo permite, estrenaremos el fuking pozo.

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Seguiremos informando.

miércoles, 8 de julio de 2026

Historias de Felstad (Informe): Eclipse Mortal

Relato por parte del Camarada Mò, explicando su partida contra Rekens (Jomer), y Klaim (Malvek) en el escenario Eclipse Total del suplemento El Deshielo del Lord Liche. 


Eclipse Mortal

(O cómo Noxor, el endeble, aprendió que la paciencia es una virtud, especialmente cuando estás esperando a que todos los demás se mueran, pues todo lo bueno se hace esperar)


La penumbra era tan densa que parecía que el sol hubiera muerto de disentería. Un eclipse. Justo lo que le faltaba a Felstad para ser aún más acogedora: un día que se convertía en un crepúsculo perpetuo, como si el mundo entero se hubiera sumergido en las aguas estancadas de una ciénaga. La niebla, eterna compañera de estas ruinas malditas, se espesaba hasta adquirir la consistencia de un cadáver licuado. Apenas podía ver más allá de mis propias manos, esas extremidades pálidas y huesudas que me habían valido, entre otras cosas, el apodo de Noxor, el Endeble. Un nombre que, he de confesar, me produce una mezcla de orgullo y ganas de arrancarme las orejas.

—Mi señor —balbuceó mi aprendiz, el inefable Necrosador Ovrozis, cuyo talento para la nigromancia solo era superado por su habilidad para tropezar con sus propios pies—, ¿ha notado un extraño cosquilleo en los dedos?

Levanté una ceja, gesto que en mi rostro cadavérico parecía más bien el espasmo de un ser agonizante.

—Ovrozis, la última vez que notaste un cosquilleo resultó ser sarna. Pero sí, lo noto. Es como si mis falanges estuvieran sumergidas en vino espumoso.

El cosquilleo era real. Una vibración arcana que recorría mis terminaciones nerviosas como ratas hambrientas por un osario. Algo se estaba cociendo bajo nuestros pies. Algo antiguo. Algo que llevaba siglos esperando este preciso momento de conjunción celestial para despertar de su siesta forzosa. El Lord Liche. Pensar en ello hizo que acudiese a mi un sabor a polvo, y desesperación, en la lengua. Todos los magos de Felstad conocíamos la leyenda: el tirano muerto que aguardaba bajo la ciudad, atrapado en su sarcófago de hielo, esperando que los astros se alinearan para concederle la libertad. Una historia encantadora, ideal para contar a los niños antes de dormir, justo después de la del hombre que destripaba animales por placer.



Pero no estaba allí para preocuparme por eso ni por eclipses. Estaba allí por el rastro. El mismo rastro mágico que nos había llevado a este lugar de pesadilla a mí y a mis dos antiguos compañeros bajo la tutela del difunto (o no tan difunto, quién sabe) Garbeowyn. Dos magos a los que conocía demasiado bien y a los que, por supuesto, despreciaba con cada fibra de mi putrefacto ser. Aunque he de admitir, solo ante el espejo empañado de mi cripta, que su compañía me resulta extrañamente reconfortante. Como una vieja herida que supura pero a la que uno se ha acostumbrado.

El primero era Jomer el Amarillo, el Mago Ictérico, cuya piel seguía luciendo ese tono mostaza rancio que tanto me hacía sonreir. Un brujo de manual, especializado en maldecir todo lo que se moviera y en lanzar hechizos que olían a azufre y hemorroides supurantes. El segundo, un poco más allá, era Malvek Huesofirme. Un elementalista con tendencia a la grandilocuencia. Siempre había sido el favorito de Garbeowyn.

—Maldito eclipse —murmuré, entrecerrando los ojos para intentar distinguir algo en la penumbra—. Esto es como luchar dentro de un estómago revuelto.



La batalla comenzó con la sutileza de un parto de trillizos ogros. Mientras yo, fiel a mi estilo prudente y refinado, me mantenía en una posición alejada para observar el desarrollo de los acontecimientos como quien disfruta de una obra teatral particularmente sangrienta, mis dos estimados colegas se lanzaron a la refriega con el entusiasmo de perros rabiosos.

Malvek fue el primero en morder el anzuelo. O mejor dicho, el anzuelo le mordió a él. Allá a lo lejos, donde la niebla se tornaba más espesa y traicionera, encontró lo que parecían ser dos valiosos objetos arcanos. Pero resultó que no estaban sin vigilancia. Oh, no. De entre las ruinas surgió una criatura que me heló la médula espinal, y eso que tengo la médula bastante curtida. El Rey Necrófago.


(¡aparecen un grupo de Ghouls de una letrina!)

Era una bestia repugnante, un engendro de la podredumbre con una corona de huesos astillados y una mandíbula que podría triturar el cráneo de un buey. Además de colgarle algo muy desagradable en sus partes bajas. Y no venía solo. Cuatro necrófagos, sus leales lacayos, se arrastraban tras él con sus cuerpos flácidos y sus garras goteando algo oscuro, que debía ser sangre. La lucha fue tan encarnizada que incluso desde mi cómoda posición pude escuchar los alaridos.

—¡Por las pústulas de todos los demonios! —rugió Malvek, mientras su bárbaro más fornido, un hombretón con más músculos que cerebro, era literalmente partido en dos por un golpe del Rey Necrófago. El crujido de la columna vertebral al quebrarse sonó como un tronco al arder, solo que más húmedo y mucho más divertido. La sangre, oscura y espesa como melaza, brotó a borbotones, empapando el adoquinado milenario.

Malvek, he de reconocerlo, supo reaccionar. Empezó a lanzar hechizos de potenciación sobre sus hombres supervivientes. Sus armas comenzaron a brillar con un fulgor verde y enfermizo, sus movimientos se volvieron más rápidos, sus golpes más certeros. Uno a uno, los necrófagos fueron cayendo, sus cuerpos reducidos a pulpa hedionda. Pero el Rey Necrófago era otra cosa. Resistía los embates con una furia salvaje, como una rata acorralada pero del tamaño de un caballo pequeño. Malvek tardó tanto en acabar con él que, para cuando el último aliento abandonó el cuerpo del monstruo, el pobre ya había perdido un tiempo precioso. Apenas pudo hacerse con los dos objetos arcanos que había encontrado anteriormente antes de desplomarse sobre el suelo, agotado y maldiciendo entre dientes.

—Bravo, Malvek —musité para mis adentros, aplaudiendo con sorna—. Has matado a un rey de las alimañas. Tu madre estaría tan orgullosa.



Mientras tanto, Jomer el Amarillo había decidido innovar. En lugar de avanzar con la pesadez de siempre, sus hombres comenzaron a saltar como liebres epilépticas. Maldije en silencio al verlos. Maldito Jomer y sus malditos hechizos de saltos prodigiosos. Sus ladrones y soldados brincaban sobre montones de escombros, se impulsaban sobre muros derruidos y caían como garras sobre dos objetos arcanos que yo mismo había codiciado. La bilis se me subió a la garganta, y no era una metáfora.

Pero entonces, como si el universo hubiera decidido regalarme un momento de pura satisfacción, el suelo comenzó a temblar. De la nada, en medio de la niebla, se materializaron dos figuras imponentes. Dos Caballeros Espectrales.

Eran magníficos en su horror. Armaduras negras como el pecado original, espadas espectrales que brillaban con una luz azulada y sobrenatural, y un aura de frialdad absoluta que helaba hasta el pensamiento. Las creaciones más poderosas del Lord Liche. Los caballeros se lanzaron sobre los hombres de Jomer como lobos sobre un rebaño de corderos tullidos.

—¡Retroceded, imbéciles! ¡Retroceded! —gritaba el Mago Ictérico, su voz palidecía como su tez, mientras sus saltarines esbirros eran segados uno tras otro. Las espadas espectrales atravesaban carne y hueso con la misma facilidad que un cuchillo caliente atraviesa la mantequilla. Un ladrón perdió un brazo, luego la cabeza. Un soldado fue empalado de tal forma que la espada espectral salió por su espalda en una fuente de sangre que salpicó la cara de Jomer, dándole un tono aún más enfermizo si cabía. Los aullidos de agonía eran música para mis oídos.


Yo, mientras tanto, disfrutaba del espectáculo. Había colocado a mi arquero, un tipo con un solo ojo pero una puntería endiablada, en una posición ventajosa.

—¿Ves a Jomer, el de la piel de pus? —le pregunté, señalando a mi antiguo compañero.

—Sí, mi señor.

—Pues dispara. No hace falta que lo mates. Con que lo incomodes y le estropees el peinado, me doy por satisfecho.

La flecha comenzó a silbar. Y rozó el costado de Jomer, arrancándole un aullido de indignación, y de evidente dolor. La situación era tan cómica que casi me olvido del cosquilleo en los dedos, que para entonces ya era un hormigueo frenético.


Pero Felstad siempre se guarda una sorpresa. Siempre. Justo cuando pensaba que mi victoria sería limpia y relativamente plácida, un Espectro se materializó en mi retaguardia. Surgió de una pared derruida como un mal pensamiento, una figura de niebla y odio concentrado que lanzaba un aullido que helaba la sangre en las venas.

—¡Mi señor! —gimió Ovrozis, su rostro aún más pálido de lo habitual—. 

—Ya lo veo, abobado. Ya lo veo.

El Espectro se abalanzó sobre nosotros con sus garras espectrales. Por un momento, un momento brevísimo, sentí lo que debió ser miedo. Pero entonces, ocurrió.

La luna terminó de cubrir el sol por completo.


El eclipse total.

El mundo entero se sumió en una oscuridad absoluta, como si alguien hubiera apagado la última vela del universo. Y entonces, un estruendo. Un rugido que no venía de garganta alguna, sino de las profundidades mismas de la tierra. El suelo comenzó a estremecerse con violencia, las ruinas temblaron, las grietas en el adoquinado se ensancharon. Y una oleada de poder mágico, una onda expansiva de energía pura y ancestral, golpeó a todos los magos del campo de batalla.




Fue como si un rayo me hubiera atravesado de pies a cabeza, pero sin el dolor. Solo poder. Poder bruto, indómito, primigenio. El cosquilleo en mis dedos se transformó en un torrente de energía que pugnaba por salir. Mis ojos, acostumbrados a la penumbra, brillaron con una luz verde y antinatural. La liberación del Lord Liche, ese tirano bajo el hielo, me había bañado con su poder residual. Maldición, era glorioso.

—¡Ovrozis! —Grité, mi voz distorsionada por la energía que me recorría—. ¡Ahora!

No sé si fue mi orden, el miedo o el poder que también le había alcanzado a él, pero por primera vez en su inútil existencia, mi aprendiz reaccionó. Juntos, canalizamos toda esa furia mágica y la proyectamos hacia el Espectro. Una Bola Elemental de magia pura, una esfera de energía destructiva que iluminó la oscuridad como un sol artificial pero mucho más malvado. La esfera impactó contra el Espectro y lo desintegró en una lluvia de chispas etéreas. Ni siquiera tuvo tiempo de gritar. Solo quedó un zumbido residual y un olor a ozono mezclado con la fetidez habitual de Felstad.

—Lo conseguí... —tartamudeó Ovrozis, sus ojos como platos.

—No te acostumbres —le espeté, aunque por dentro sentí una pizca de orgullo. Una pizca minúscula, como un grano de arena en un desierto.

Jomer, mientras tanto, había aprovechado la confusión y mi momentáneo problema espectral para huir con sus dos objetos arcanos y los pocos hombres que le quedaban. Le vi alejarse en la oscuridad, su silueta amarillenta recortada contra las ruinas, cojeando ligeramente. Estaba malherido, humillado, derrotado. Casi sentí lástima por él. Casi.

—¡Huye, Ictérico! —le grité, con una sonrisa que me partía el rostro—. ¡Corre a ponerte compresas de hielo en el orgullo!


Me giré hacia los restos del campo de batalla. Malvek, exhausto tras su encuentro con el Rey Necrófago, apenas había podido hacer acto de presencia. Mis hombres, sin nadie que les disputara el botín, se apresuraron a recoger lo que quedaba. Tres objetos arcanos. Tres. Y un buen montón de monedas de oro que tintineaban con ese sonido tan delicioso que tanto me gusta. Acaricié uno de los objetos, un cofre de plata ennegrecida que desprendía un aura de poder antiquísimo. Lo abrí.

Dentro, entre polvo y telarañas, reposaba un grimorio.

Mis dedos temblaron al rozar sus páginas. No por el frío, no. Por lo que contenían. Era un hechizo. Un conjuro de una potencia inimaginable, de una maldad tan pura que casi podía sentir cómo me llamaba desde las páginas amarillentas. Un hechizo que, si lograba dominarlo, me permitiría transformarme en un Liche. Un Liche. La inmortalidad, el poder absoluto, la trascendencia más allá de la carne miserable y endeble que me aprisionaba.

—Mi señor —interrumpió Ovrozis, su voz aguada como un caldo hecho con desgana—, ¿es eso lo que creo que es?

—Cállate, Necrosador. Cállate y aprende.


El suelo volvió a temblar. Allá en las profundidades, el Lord Liche parecía que terminaba de liberarse de su prisión helada. Un futuro atroz se cernía sobre Felstad. Un futuro de terror, de muerte, de tinieblas eternas. Pero por primera vez en mucho tiempo, sentí algo parecido a la felicidad. Había derrotado a mis antiguos compañeros. Había obtenido un grimorio que me abriría las puertas de la auténtica inmortalidad.

Mientras mis hombres cargaban el botín y emprendíamos el regreso a mi cripta, a mi hogar de tejido muerto y silencio sepulcral, no pude evitar sonreír. Jomer, el idiota amarillo, estaría lamiéndose las heridas en su guarida. Malvek, estaría repasando mentalmente la batalla para ver en qué falló. Y yo, Noxor, el Endeble, el supuesto débil, el descolorido, el subestimado, había ganado.



Los insulto continuamente, sí. Les deseo las peores plagas, las más dolorosas maldiciones, las muertes más lentas y humillantes. Pero en el fondo, muy en el fondo, en un rincón oscuro y polvoriento de mi alma ya muerta, aprecio a esos dos inútiles. Su rivalidad me mantiene alerta. Su fracaso me sabe a triunfo. Y nuestra competitividad, esa vieja rencilla nacida en las enseñanzas de Garbeowyn, es lo único que le da sabor a esta eterna y gélida pesadilla que llamamos Felstad.

—Mi señor —volvió a la carga Ovrozis mientras tropezaba con una calavera—, ¿cree que algún día yo podría leer ese poderoso grimorio?

—No.

—Pero aún no he terminado mi aprendizaje.

—He dicho que no.

La niebla se cerró tras nosotros. El eclipse terminó, pero la oscuridad en mi corazón no hizo más que crecer. Y en mi mano, apretado contra mi pecho, el grimorio palpitaba como un corazón recién arrancado, susurrándome promesas de inmortalidad.

Pronto. Muy pronto.

martes, 7 de julio de 2026

[La Vieja Guardia] El Desafío Oldhelm – Caballeros, señores mayores y muchas toñas.

Vamos a ir calentando motores para el Oathmark 2.0. ¿Como? Con  un reto de Greathelm relacionado/ubicado con/en nuestro universo de Oathmark. Como todos los retos que planteamos dentro del alto consejo viejuno en nuestro salón de la justicia, tiene diferentes niveles de logro. Cuanto más alto el nivel asumido, mayor reconocimiento viejuno y más puntos en la XBos para canjear por pañales para las pérdidas de orina propias de nuestra edad.


También hay items que penalizan, y que no paran de descontar cuando llegan a cero. Te puedes quedar en puntos negativos y adquirir una deuda con los dioses del frikismo que te perseguirá más allá de la muerte. Tendrás vetado el acceso a Valhalla hasta que pongas al día, así que ponte a trabajar como si tu vida dependiera de ello.

LAS BASES DEL RETO

Nivel bronce - Monta y pinta una banda legal para jugar a Greathelm. La marca de miniaturas y el esquema de colores completamente a tu gusto, pero ha de tener una breve historia que los ubique en algún punto de Dralon posterior al año 1.570 del calendario unificado, durante el armisticio conocido como "la frágil tregua". 

Falta uno... ¿Quién será?

No es obligatorio que la banda de caballeros pertenezca a uno de tus reinos, ni que todos los caballeros sean del mismo reino. Tampoco es obligatorio usar miniaturas de Oathmark, coge lo que te de la gana.


Nivel plata - Una de las miniaturas ha de representar al Viejuno que crea la banda. La miniatura recibe un nombre que lo identifique como tal. El el caso de Eddie (por poner un ejemplo), la miniatura que lo va a representar será Sir Edward Cabot, también conocido como Sir Edward el Amable.


No es obligatorio que la miniatura se parezca físicamente a su creador, pero que tenga algún rasgo distintivo se valorará positivamente.


Nivel Oro - Construir un área de juego de 21 por 29 cm, como algo orientativo. Cada viejuno decide el tamaño final de la misma. El nivel de detalle y trabajo invertido queda por completo a criterio de su creador. Pero cuanto más te lo curres mucho mejor.


Una hoja de papel impresa es un área válida. Pero si además va en un marco de foto, la plastificas, le añades algún elemento 3D, demostrarás que no llevas en esto 30 años para ser un puto casual. La veteranía se demuestra con los detalles de calidad.


LOS ITEMS QUE PENALIZAN

-Reciclar miniaturas pintadas - Golpe de remo.

-No redactar el lore - Golpe de remo.

-La mini que te representa es mucho más guapa que tu - Golpe de remo.

-Tu área de juego tiene más de 50% de elementos impresos en 3D - Golpe de remo.

-Decir que te apuntas y no cumplir el reto - Golpe de remo y emplumado

El Remo ya está listo, milord.


PLAZOS DE ENTREGA

No hay. Que cada uno se tome el tiempo que necesite. Sin presiones, esto es para divertirse.


ENLACES DE AYUDA

-Generador de nombres de caballeros: 
https://www.fantasynamegenerators.com/knight-names.php

-Generadores de Heráldica: 
    https://coamaker.com/
    https://azgaar.github.io/Armoria/

-Generador de bandas y reglas:

https://greathelm.indietabletop.club/


Hagan juego señores...

lunes, 6 de julio de 2026

[Eddie Cabot] Frostfgrave - Royal Rumble sobre hielo en Feldstad

"La expedición del Templo de Ykaros llegó temprano a las orillas del río Meregile, y aunque este atravesaba la ciudad al completo, la suerte o la desgracia habían querido que ese día su objetivo se encontrara en una zona poco poblada. Unas pocas casas de pescadores dispersas, la mayoría en ruinas, eran las únicas estructuras de la zona.

Gracias a su flamante nuevo taller, la expedición había rellenado los huecos que iban dejando los hombres de Centurius con golems de guerra, roñosos golems de guerra, construidos con basura y herramientas oxidadas. Edora había conseguido animar a un par de Constructos esa misma semana, por lo que la banda contaba de nuevo con número suficiente para presentar batalla.

Vastraea se rascó la ceja todavía provista de puntos de sutura de forma descuidada, Sálaman le había dicho un millón de veces que cuanto más se tocara más tardaría en curarse, pero la joven no le hacía el menor caso. -No estamos solos,- Dijo señalando con la mirada.

La niebla se estaba disipando con las primeras luces de la mañana, ni uno ni dos sino tres. Tres grupos distintos, con sus correspondientes magos, aprendices y escolta se habían presentado en la zona. Edora resopló y desenfundó la espada. -Con lo grande que es esta maldita ciudad. ¿Cómo es que siempre tropezamos con la misma gente?.-

Vastraea escupió al suelo y descolgó su martillo de guerra de la espalda. -Empiezo a sospechar que le compramos todos la información al mismo sujeto...- "



Bienvenidos niños y niñas, a la casa donde los domingos se madruga para ir a jugar con moñecos y con excelente, que digo excelente, excelentísima compañía. Ha sido mañana de café, crusanito, temperaturas asesinas y para que negarlo. Muchas risas. Estas batallas sacan lo mejor de nosotros en materia de puyas y acciones reprobables.


Y es que en la guerra, en el amor y en los moñecos todo vale. Hoy tocaba misión de suplemento del Rey Liche, me traje un tapete gordo que tenía por casa y hemos decidido jugar batalla a 4. El escenario era el de batalla fluvial, ese en que hay un río helado con barcos, casinos, furcias, y al final del tercer turno aparece un mago con crampones en los pies que trata de huir de la mesa con un tesoro debajo del sobaco.

COGE EL TESORO Y CORRE

La mesa modestia a parte nos ha quedado bastante apañada. Al final hemos acordado una superficie e 90x120 para jugar (aunque el tapete es más largo que eso). Con la orilla delimitada por las casas, el resto de la mesa hielo resbaladizo y el rio terreno impasable.

El escenario funciona como todos los demás, robar tesoros, matar monstruos y de vez en cuando pegarle un susto a algún oponente que se acerca demasiado. Siempre dentro de las normas de la caballerosidad, no se ataca directamente al Mago o al Aprendiz, primero se les da un disparo de advertencia.


Si una cosa ha marcado la partida de hoy, ha sido las pésimas tiradas que hemos tenido todos. Yo particularmente he fallado más conjuros de los que he lanzado, y no he tirado más que los fáciles. En los combates me ha ido un poco mejor, pero aun así he escapado con vida por los pelos.


La mesa se veía un poco vacía al principio, cierto es que hay pocas coberturas. Y empiezo a acusar la mala decisión de largar a los arqueros de la anda. Tendré que poner remedio a eso en cuanto tenga oportunidad para  montar alguna miniatura más.


Otra nota negativa, han salido pocos monstruos. Voy a elevar una queja al alto consejo viejuno, para permitir el modo hardcore en todas las partidas y que los monstruos entren cada vez que recojas un tesoro, sin tener que hacer la tirada para ver si escuchan el sonido que hace un cofre al despegarse de la nieve.

Los monstruos son la sal de la vida en este juego y otra forma de conseguir valiosos XPs, que siempre me quedo corto y no subo de nivel por 10 o 15 cada vez, siempre voy un nivel por debajo de lo que debería, así que más monstruos por favor, necesito algo que poder triturar con mis autómatas.

LAS FUERZAS EN CONFLICTO

Aun yendo un nivel por debajo, calculo que ya debemos estar todos entre el nivel 8 y 10. Por lo que las bandas no van muy sobradas de especialistas, pero los magos ya empiezan a ser peligrosos. Quizás sea cosa mía, pero en la 2.0 cuesta mucho más ganar dinero. Un problema a la hora de comprar soldados y añadidos para la guarida. 


La banda de Cygnaghan de Sr. Marrón, a tope de miniaturas con personalidad, entre ellas una versión con patillas de peachy y una abuelita adorable que se parece a Ángela Lansbury y que ha estado a punto de morir devorada por Ghouls. Señora, a su edad una se queda en casa haciendo calceta, no se va a pelear con no muertos.


La banda de Malvef de Klaim. Seguramente la que tiene más cohesión estética de todas. Si la vista no me falla son todo miniaturas oficiales. Los soldados han salido todos de la matriz de bárbaros de plástico de Frostgrave, lo se porque usé una para mis rangers de Oathmark. Por si no lo hemos mencionado antes, Malvef es un mago elemental, es decir, conjuros de dificultad alta, pero muy destructivos.


La banda de Nadiuska la Pelandusca del Sr. Rubio, que ha abandonado todo intento de hacer algo coherente. Miniaturas de Warmachine, de Warhammer, otras impresas en 3D, un hamster con  un laud y no hay dos peanas iguales. Vamos que alguien podría llegar a pensar que ha ido cogiendo miniaturas de la estantería que le hacían gracia para montar su banda. O directamente iba con el modo random activado. A día de hoy, todavía no tengo claro quien es la maga de la banda.


Y la peor para el final, la banda de Edora la Intrépida del Eddie. Un proyecto al que le voy cambiando el tono y la composición casi a cada partida, pero que me tiene atrapado por completo. Cada vez que digo que ya he cerrado la banda me viene una nueva idea al tarro y me tengo que poner a pintar y montar. Lo mejor del caso, es que a diferencia de otros proyectos, este no me está molestando el no acabarlo nunca.

REPETICIÓN DE LAS MEJORES JUGADAS

El Rubio tenía prisa por irse y tesoros cerca de la zona de despliegue, así que su partida ha consistido en sacar de la mesa los tesoros lo antes posible. Uno de sus momentos álgidos ha llegado cuando ha puesto un marcador de niebla para desviar un espectro hacia la banda del Sr. Marrón.


Después se ha acordado que el hamster con laud era un proxy para un Rangífero, que son buenos matando no muertos. Y lo ha lanzado a escoñar al espectro. Su mirada de orgullo lo ha dicho todo, el hamster se queda en la banda. Y yo ya no llevo la banda más rara, go Rubio.


Para cuando ha salido el asesor inmobiliario del Liche de su escondite, nadie estaba especialmente cerca. Pero le han pegado un flechazo y lo han dejado lo bastante blandito. Sir Nigel de Frodeburg, también conocido como Sir Mohoso ha visto su oportunidad y ha cargado contra el hechicero malvado, pero una bola de fuego lo ha volatilizado y se perderá la próxima partida.


De todas formas el mago no ha durado mucho más en mesa. Uno de los ballesteros de Malvef (¿O era un tirador?) le ha hecho un headshot y lo ha mandado de cabeza al infierno. Klain se ha llevado los XP de matar al hechicero y el Rubio se ha empujado con telekinesis el tesoro que ha soltado. Mini-punto para la facción barbuda.


En la partida de hoy Klaim ha cambiado el "...si tu no me atacas yo a ti tampoco" por el "...si esto te voy atacando y hablamos". Le ha pegado un flechazo a Salamán que casi lo acogota y me han llegado unos barbaros fresquitos vía puente para partirme la cara.

Como he fallado todos los conjuros de niebla y encantar arma que he tirado al principio de la partida, iba un poco vendido. Pero una vez más los constructos me han salvado la vida. He usado los pequeños y prescindibles para sacar los tesoros de la mesa y a los medianos para contener a la horda bárbara. En combate se han portado muy bien.

CRÓNICA DE UNA PALIZA ANUNCIADA

Y aunque ha sido de forma involuntaria, me he vuelto a quedar en medio de dos bandas. El tema es que mientras yo no era capaz de sacar ni un puto conjuro y me he quedado con un solo arquero. Tanto Klaim como el Sr. Marrón me han debilitado mucho la banda nada más empezar. Sálaman y Sir Nigel han jugado toda la partida con la mitad de vida desde el primer turno prácticamente.


El resto de daño me lo he llevado fallando conjuros y haciéndome más daño para poder lanzar alguno a la fuerza. Al final me he tenido que refugiar en la trinchera y suerte que no me han salido monstruos cerca, o la cosa podría haber acabado muy mal. 


El resultado final, Sir Nigel con herida grave, se pierde la siguiente partida y cuando vuelva no será con esa forma, ya os explicaré. Manitas y el Tomberi han sacado dos tesoros y su contenido ya está a la venta en eBay, me lo voy a quitar todo de encima para poder hacer unos cambios en la banda. De nuevo, ya os contaré.

EL GADGET DE LA PARTIDA

En el primer disparo de advertencia a mi hechicera, Klaim ha querido verificar su LDV y ha pedido prestado un laser a la mesa de al lado donde se libraba batalla de 40K. El ingenioso artilugio ha salvado a mi hechicera de llevarse un flechazo en las tripas que ha tenido a bien recibir el bueno de Sálaman. Que se me empieza a antojar un poco inútil la verdad, a ver si lo puedo promocionar a algo interesante.


Al final con la XP subo dos niveles, que he invertido en bajar de dificultad má conjuros. Pero he ido a por los que tengo más altos, para plantearme usarlos alguna vez en la batalla, si no siempre acabo usando (o más bien fallando) los mismos. Próximo objetivo, ahorrar para comprarme el grimorio que deja las armas encantadas de forma permanente, tengo que amortizar el taller, copón.

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Y hasta aquí por el momento. Le dejo la parte narrativa al Sr. Marrón, que la hace mejor que yo. Se vienen cositas, mientras esperamos que los de Archon le entreguen sus miniaturas al Sr. Marrón y al Sr. Negro vamos a dejar parado lo de Starcraft, no será el siguiente proyecto como tal. En lugar de eso pasaremos por algo más pequeño y veraniego.

Seguiremos informando. 

viernes, 3 de julio de 2026

LVG Podcast: Ep. 20 Temp. 5: ¡Ey, que viene la 11º edición!


Volvemos otros 15 días (más o menos) con otro programa con los sospechosos habituales y que no descartamos que acabe en un poco de polémica.

El Sr. Rubio, Eddie, Marvin (desde un cajón) y el Sr. Marrón, se han reunido para hablar de lo que es la noticia que está sacudiendo los medios frikis de miniaturas.

LVG 5 20

La 11º edición de warhammer 40,000... Ja ¿creíais que nosotros no íbamos a hablar de ello? Pues vamos que sí hemos hablado, a nuestra manera eso sí:

00:05 Eddie nos explicará sus impresiones de esta nueva edición y hará un poco de repaso de todo el proceso hasta dónde hemos llegado actualmente.

00:35 Marvin repasará un poco por encima todos los cambios y detalles interesantes de esta nueva edición, así como sus impresiones.

01:25 El Sr. Rubio comparará el contenido de la actual caja con la primera que salió de éste juego, sí estamos hablando de la caja de 2ºed de 1995....

01:50 El Sr. Marrón ha preparado una sección para convenceros que os dejéis de tonterías y miréis a otros juegos y alternativas.

02:14 Nuestra tertulia viejuna que nos ha quedado un poco cuñada.

03:22 Comentarios de nuestra selecta audiencia.


Esperamos que os guste éste y otro contenido, y en esta ocasión, más que nunca, nos gustaría saber vuestras opiniones acerca de esta nueva edición.

Muchas gracias por vuestro tiempo y pasad una buenas vacaciones!