martes, 21 de julio de 2026

[Eddie Cabot] GreatHelm - Primeros steps

"Le he dado a publicar sin poner la entradilla correspondiente, la verdad, no se me ocurría nada. Imaginaos que estas líneas contienen algo mazo interesante y revelador para vuestro día a día.

La clase de texto que al acabar de leerlo te hace sentir más inteligente y en sintonía con el mundo que te rodea, algo que te hace mirar al infinito y asentir en silencio mientras todas las piezas encajan dentro de tu cabeza.

O directamente pasad del texto y bajad para ver las fotos de tetas."


Bienvenidos niños y niñas, a la casa donde se plantean los retos, pero además se cumplen. O cuanto menos se empiezan a cumplir. Estamos en plena fase de acopio de piezas y materiales. Ya tengo las miniaturas y la base para el tablero de juego de Greathelm.

"Quiero jubilarme..."

Ya lo tengo todo más o menos hilado en la cabeza, como siempre el plan inicial se fue a la mierda por que no encontré las miniaturas que quería, así que cogí otras, pero luego encontré otras mejores, pero después no me servían para lo que quería, así que volvía las segunda opción y... bueno, ahora veréis.

EL PATRÓN SE REPITE

Primer viaje a la tienda, a comprar los norteños de Forgotten World. No quedaba ni uno. Vale, no pasa nada, me llevo una caja de Baron´s War, no quiero 24 miniaturas para nada, pero ya les sacaré partido. Pero en la fase de planificación vi unos caballeros gorditos que eran ideales para el proyecto. ¿Problema? Son fucking enormous.

A la izquierda una miniatura de Baron´s War, en el centro un arquero bretoniano de GW y a la derecha un caballero gordito. Me encanta el diseño porque está claramente inspirado en los caballeros rechonchos que salen en los Souls, como Smough o Siegmeyer. Pero para jugar a Greaathelm no los veo y me tocaba hacer muchas conversiones. Así que descartados en favor de un proyecto más adecuado.

Dos troncos con hachas.

Me leí el reglamento a toda prisa y más o menos me quedé con el sistema. Más o menos, seguro que me olvido de un montón de cosas, pero me quedó claro que la combinación arma de mano + escudo es de las que mejor funcionan. Sobre todo si tu oponente equipa miniaturas con armas de proyectiles.

Dos troncos con mazas.

A falta de ponerles unos escudos adecuados, he aquí el resultado. Las miniaturas son una mezcla de miniaturas de plástico de Baron´s War y Frostgrave, para que no queden tan históricas. Después de todo son para encajarlas en el universo de Oathmark. Para las que sí usé miniaturas de histórico... por lo que deberían encajar perfectamente.

Dos troncos con espadas.

Los últimos dos representan a los veteranos. El de la derecha es Sir Edward el Amable, con arma a dos manos y un intento fallido de hacerle una barba de chivo y un mohicano para disimular su calvicie incipiente. Haré por arreglarlo cuando lo pinte. A la miniatura le hice algo de pandero y de barriga extra con masilla. 

SE VIENE GOLPE DE REMO

Sí, la miniatura es mucho más guapa que yo. Mientras saco tiempo para pintarlos, vamos a lore. Voy a hacer por resumirlo el máximo posible. Viajemos a Munchbach, uno de los poco conocido y menos desarrollados reinos humanos del centro del continente.

Ubicado en una depresión natural entre los reinos de Nufringer y Durden. Un reino rico en todo tipo de recursos naturales, pero pobre militarmente hablando y con un nulo potencial mágico. A lo largo de la historia sus gentes han sufrido la peor parte de los horrores de la guerra y todo tipo de desastres naturales. Como por ejemplo la invasión orca del 528 su posterior purga a manos de la legión dracontina en 603, las terribles inundaciones del 998, la plaga de vampiros del 1.030 y la Guerra de los Falsos Profetas de 1.455, por mencionar los más importantes.

Orcos haciendo cosas de orco.

La guerra con los adoradores de Ythis se resolvió con la muerte de la familia real, la destrucción de la capital del reino y una ocupación por parte de los Ythitas que duró casi 40 años. Como las ratas que abandonan el barco, los nobles de Munchbach se refugian al sur en Henningk una teocracia en la que se adora por encima de todo al dios Seher.

Los nobles exiliados forman un consejo secreto, cuya moneda patrocina a la resistencia en contra de los Ythitas en Munbach. La iglesia de Seher se encarga de entrenar a los cientos de huéfanos de guerra de Munchbach, organizándolos en milicias religiosas que hostigan a los Ythitas durante toda la ocupación.

"Si tienes ganas de matar, toca palmas..,"

Durante la reconquista, estas milicias lideran el avance de los ejércitos humanos, expulsando a los Ythitas en cada batalla que libran. Siendo la última de estas batallas la liberación de Wieben, en la frontera del reino. La élite de estas milicias se convierte una orden militar, que pasaría a conocerse como Los Caballeros Blancos de Wieben.

Y ENTONCES COMIERON PERDICES

Aunque los habitantes de Munbach expulsaron a los Ythitas, no recuperaron su reino del todo. Regiones enteras fueron reclamadas por bandas de bandidos, renegados o incluso monstruos venidos del norte. Las milicias religiosas fueron desbandadas y la moneda del consejo de nobles fue destinada a fundar el Gremio de Cazadores.

Se llenó aquello de cosas raras a las que había que cazar.

El Gremio es un organismo con presencia en todo territorio reclamado por los nobles, que paga a los aventureros que den caza a los criminales y monstruos que mancillan sus dominios. Por su parte los Caballeros Blancos responden solo ante el Senescal y reciben la tarea de proteger la frontera norte, de todo lo que pueda venir de las tierras disputadas, que es como pasan a llamarse los antiguos reinos de los Ythitas.

Apatrullando la frontera.

Los iniciados en la orden pasan a formar parte de la llamada guardia fronteriza y si sobreviven los suficientes años son ungidos como caballeros. Como miembros de pleno derecho de la orden, toman votos de pobreza, obediencia y el más importante de todos, el de sacrificio en nombre de Seher. Ya que solo aquellos que mueren impartiendo su justicia serán llamados a su lado cuando crucen el umbral.

En su corta historia, los Caballeros Blancos han limpiado la frontera de campamentos de bandidos y asegurado los caminos. Además han rechazado varias invasiones de no-muertos y cazado a docenas de criaturas infernales escapadas del abismo de Rench. Pero, siguen sin gozar del respeto de las órdenes de caballería de los otros reinos, que los ridiculizan llamándolos caballeros mendigos.

El abismo de Rench, de ahí escapan cosas.

El voto de pobreza les impide acumular riquezas para si mismos, toda la moneda conseguida es gastada en nuevos recursos para proteger la frontera, ya sean hombres, armas o ladrillos para las murallas en constante construcción. Los Caballeros Blancos también cobran buena moneda por escoltar a la nobleza por las peligrosas rutas secundarias, ayudar en tareas de recuperar tierras o cazar bestias demasiados peligrosas incluso para el gremio.

De tanto en tanto participan en competiciones de combate, una frivolidad teniendo en cuenta su origen y su cometido. Pero participar y ganar en estos eventos, mantiene alta la moral de la tropa, aumenta la leyenda de la orden y reporta grandes ganancias que invertir en su cruzada.

+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-

Bueno, con algo había que empezar. Esta semana también entrada de Frostgave, pero en unos días. El Starcraft se queda aparcado por ahora y en cuanto pueda me pongo a pintar esto y a currarme el tablero. Cuanto trabajo y tan poco tiempo.

Seguiremos informando. 

viernes, 17 de julio de 2026

LVG Podcast: Ep. 21 Temp. 5: La Caída de Cadia, que no te contaron.

 

Finalmente, tenéis el verdadero final de temporada, que hemos intentado hacerlo a lo grande.

Con las colaboraciones de Germà y Rekens, que han puesto sus voces. ¡Muchas gracias!


LVG 5 21


Como hemos visto que la gente está muy motivada con la nueva edición de Warhammer 40k, hemos decidido mostrar un terrible documento que cambia totalmente el Lore de éste juego.

Las verdaderas razones por las que Cadia cayó.


Acompañadnos en esta pequeña ficción sonora, que esperamos que os guste mucho.

Un abrazo.


martes, 14 de julio de 2026

[Eddie Cabot] Frostgrave - Vamos a necesitar un pozo más grande y más apestoso.

"La última incursión había ido especialmente mal, los bárbaros de la escolta de Malvef cada vez eran más osados y aunque habían logrado rechazarlos, no lo habían conseguido sin recibir una buena paliza en el proceso. La peor parte se la había llevado Sir Nigel, el agente del Rey Liche le había impactado de lleno con una bola de fuego del tamaño de una casa.

Salamán y Centurius pasaron un día entero trabajando en sus heridas para salvarle la vida, si es que estaba vivo realmente. Centurius había cobrado caro por el trabajo, pero Sir Nigel estuvo en plena forma con apenas un par de días de reposo, lo más curioso es que ya no olía a moho, el viejo caballero despedía ahora un agradable olor a sándalo, pero Centurius jamás confesó como consiguió tan proeza.

El tiempo había empeorado al acabar el día, el viento aullaba con fuerza en el exterior. Centurius y su modesta escolta fueron invitados a pasar la noche en la casa del perista. Vastraea se encerró en el taller para no coincidir con el viejo Traumaturgo.

Pero Edora aprovechó para sonsacarle el máximo posible de información, Centurius parecía conocer todos los secretos de la ciudad. Solo hicieron falta un par de copas de vino caliente para soltarle la lengua.

-He oído hablar de un pozo, codiciado por los magos... ¿Existe?- Inquirió Edora.

Centurius asintió y dio un sorbo de su copa. -Existe, pero no es la cristalina fuente de sabiduría que fuera antaño. Ahora es una balsa de lodo apestoso... aunque sigue cargado de sabiduría, por otros motivos.-

Edora le miró sin comprender. -No lo entiendo. ¿Qué le ha pasado?-

El viejo le dedicó una sonrisa feroz. -¡Magos muertos! Que cayeron al pozo por accidente, o empujados por sus enemigos. Tras la descomposición, la magia que corre por sus venas se mezcla con el agua sagrada. Y si, beber de esa letrina, aumenta los poderes de cualquier mago.-

Edora lo meditó en silencio, mejorar sus capacidades de hechicería era algo que necesitaba urgentemente a tenor de todas las batallas que estaba perdiendo contra otros magos locales, pero por otro lado, el relato de Centurius dejaba claro que la búsqueda de ese poder entrañaba un gran peligro.

Como todas las noches, Varek había desaparecido en una de sus misteriosas búsquedas. Le tocaría mandar al nuevo a primera hora de la mañana a explorar la zona donde se ocultaba el pozo. Lo que era una verdadera lástima, el nuevo le caía bien".




Bienvenidos niños y niñas a la casa donde no se duerme, y no es por falta de ganas. La ola de calor y los resfriados veraniegos no me dejan dormir, me consuelo pensando en que algún día moriré y podré descansar. Pero mientras llega y no llega ese ansiado día, tenemos tiempo para otra entrada de Frostgrave.


Una de las cosas que me encantan de este juego, es que hay escenarios que te motivan a crear tu propia escenografía. También puedes imprimirla, o comprársela a TT Combat, pero soy muy old school para ello. Y como descubriremos conforme avance la historia, muy muy inútil.

VALE, PERO LO DE INÚTIL NO ES DE AHORA

Hay dos tipos de escenografía para wargames, la bonita y la que sirve para poner miniaturas encima, es decir, para jugar. No es tan bonita y tiene que ser resistente. Yo hago de la segunda. Siempre.
El Sr. Marrón tuvo a bien colgar un escenario alternativo en la página secreta donde tenemos la campaña, y sorpresa, es la del pozo de los sueños.


Me miré el de TT Combat y algunos hand-made por los internets, pero no me convencían. Quería algo grande, donde se pudieran caer las miniaturas dentro y morir miserablemente. Lo primero cortar un cuadrado de madera contrachapada, mi nuevo material favorito.


Al cuadrado de 20x20 le recorté lo que iba a ser el pozo, si no recuerdo mal, algo mas de 7x7. Suficiente como para empujar a una miniatura dentro. Preferentemente un mago, para alimentar el pozo y esas cosas.


El ojete resultante, lo tapé con un cuadrado de plasticard, para representar el fondo del pozo. Bien pegadito con pegamento caliente, por si después me animaba a tirarle resina transparente dentro.


El pozo ya empezaba a ganar algo de profundidad, en el fondo no deja de ser un efecto óptico, pero en mesa al final funciona. De momento la cosa iba bien, casi parece que sepa lo que estoy haciendo.


Un piso más de altura, y unos muros de corcho fino, para que parezca todavía más elevado, llevamos a penas centímetro y medio. Pero esta funcionando como debe hacerlo.


Aquí es donde empecé a cagarla, porque escogí el método más laborioso. Le metí una capa gorda de masilla para madera, precisamente para disimular la textura de madera, la del contrachapado. Y no quedó mal, pero soy gilipollas y me puse a texturizarlo a mano.


Ala, a hacer los ladrillos uno a uno rascando con una lanceta. Acabé de serrín y de polvillo de la masilla hasta las putas cejas, y con el calor que hace me lo tuve que despegar de la piel sudada con un estropajo (no literalmente). Después le puse unos pedruscos para darle un poco de interés.


Hasta aquí, no íbamos especialmente mal. Mucho trabajo, pero el resultado era decente. Si me hubiera molestado en mirar un tutorial de como pintar agua... podría haber pintado el fondo del pozo y rematarlo con un poco de barniz brillante. Sencillo y elegante.


Ah sí, detalle de calidad. Unos "gomets" de esos que se ponen debajo de las patas de las sillas para no joder el parquet. Ahora no joderá los tapetes y sobre todo, no quedara cojo.


Mierda, literalmente. La primera idea fue meterle cola blanca a cholón, pero con el calor que hace no secó bien y quedó como capa blanquecina sobre el "agua" y los pedruscos.  Me salió bien meses atrás cuando hice las trampas para Warmachine, pero el tiempo no acompaña.


Así que me fui a la tienda a por efecto agua, pero en realidad me compré un efecto "charco", ya no quería que fuera agua cristalina. Pero joder que oscura es esa porquería, además tiene más marrón que otra cosa y le dio un tono muy cálido a lo que por otra parte antes era verde amarillento.


Espera, que aun hay más. Además se ha cuarteado como una bitch y se ve super-raro de cerca. A ver, contaba con que no iba a quedar bien a la primera, porque nunca he trabajado con esos potingues, pero me ha dado mucho por culo todos los problemas que ha dado.


Por cierto, la miniatura puesta para representar la escala de la cagada, digo del pozo, es la última (no me lo creo ni yo) miniatura que pinto para la banda. Me fundí toda la paga en promocionar a Sir Nigel a caballero y en comprar otro Ranger.  Este también viene de Oathmark, pero no tiene nada de siniestro, es un arquero de Cudrich en busca de fortuna.


Después de pensar en una lore-solutión para encajarlo todo, decidí que estaría bien ponerle unas tablas podridas, como si alguien hubiera intentado tapar el pozo y otro alguien lo hubiera destapado para tomarse un chupito de mugre. O peor aun, que algo hubiera escapado de dentro.

Una vez seca la pintura, le meto un par de retoques y el domingo si el tiempo y la autorizar lo permite, estrenaremos el fuking pozo.

+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-

Seguiremos informando.

miércoles, 8 de julio de 2026

Historias de Felstad (Informe): Eclipse Mortal

Relato por parte del Camarada Mò, explicando su partida contra Rekens (Jomer), y Klaim (Malvek) en el escenario Eclipse Total del suplemento El Deshielo del Lord Liche. 


Eclipse Mortal

(O cómo Noxor, el endeble, aprendió que la paciencia es una virtud, especialmente cuando estás esperando a que todos los demás se mueran, pues todo lo bueno se hace esperar)


La penumbra era tan densa que parecía que el sol hubiera muerto de disentería. Un eclipse. Justo lo que le faltaba a Felstad para ser aún más acogedora: un día que se convertía en un crepúsculo perpetuo, como si el mundo entero se hubiera sumergido en las aguas estancadas de una ciénaga. La niebla, eterna compañera de estas ruinas malditas, se espesaba hasta adquirir la consistencia de un cadáver licuado. Apenas podía ver más allá de mis propias manos, esas extremidades pálidas y huesudas que me habían valido, entre otras cosas, el apodo de Noxor, el Endeble. Un nombre que, he de confesar, me produce una mezcla de orgullo y ganas de arrancarme las orejas.

—Mi señor —balbuceó mi aprendiz, el inefable Necrosador Ovrozis, cuyo talento para la nigromancia solo era superado por su habilidad para tropezar con sus propios pies—, ¿ha notado un extraño cosquilleo en los dedos?

Levanté una ceja, gesto que en mi rostro cadavérico parecía más bien el espasmo de un ser agonizante.

—Ovrozis, la última vez que notaste un cosquilleo resultó ser sarna. Pero sí, lo noto. Es como si mis falanges estuvieran sumergidas en vino espumoso.

El cosquilleo era real. Una vibración arcana que recorría mis terminaciones nerviosas como ratas hambrientas por un osario. Algo se estaba cociendo bajo nuestros pies. Algo antiguo. Algo que llevaba siglos esperando este preciso momento de conjunción celestial para despertar de su siesta forzosa. El Lord Liche. Pensar en ello hizo que acudiese a mi un sabor a polvo, y desesperación, en la lengua. Todos los magos de Felstad conocíamos la leyenda: el tirano muerto que aguardaba bajo la ciudad, atrapado en su sarcófago de hielo, esperando que los astros se alinearan para concederle la libertad. Una historia encantadora, ideal para contar a los niños antes de dormir, justo después de la del hombre que destripaba animales por placer.



Pero no estaba allí para preocuparme por eso ni por eclipses. Estaba allí por el rastro. El mismo rastro mágico que nos había llevado a este lugar de pesadilla a mí y a mis dos antiguos compañeros bajo la tutela del difunto (o no tan difunto, quién sabe) Garbeowyn. Dos magos a los que conocía demasiado bien y a los que, por supuesto, despreciaba con cada fibra de mi putrefacto ser. Aunque he de admitir, solo ante el espejo empañado de mi cripta, que su compañía me resulta extrañamente reconfortante. Como una vieja herida que supura pero a la que uno se ha acostumbrado.

El primero era Jomer el Amarillo, el Mago Ictérico, cuya piel seguía luciendo ese tono mostaza rancio que tanto me hacía sonreir. Un brujo de manual, especializado en maldecir todo lo que se moviera y en lanzar hechizos que olían a azufre y hemorroides supurantes. El segundo, un poco más allá, era Malvek Huesofirme. Un elementalista con tendencia a la grandilocuencia. Siempre había sido el favorito de Garbeowyn.

—Maldito eclipse —murmuré, entrecerrando los ojos para intentar distinguir algo en la penumbra—. Esto es como luchar dentro de un estómago revuelto.



La batalla comenzó con la sutileza de un parto de trillizos ogros. Mientras yo, fiel a mi estilo prudente y refinado, me mantenía en una posición alejada para observar el desarrollo de los acontecimientos como quien disfruta de una obra teatral particularmente sangrienta, mis dos estimados colegas se lanzaron a la refriega con el entusiasmo de perros rabiosos.

Malvek fue el primero en morder el anzuelo. O mejor dicho, el anzuelo le mordió a él. Allá a lo lejos, donde la niebla se tornaba más espesa y traicionera, encontró lo que parecían ser dos valiosos objetos arcanos. Pero resultó que no estaban sin vigilancia. Oh, no. De entre las ruinas surgió una criatura que me heló la médula espinal, y eso que tengo la médula bastante curtida. El Rey Necrófago.


(¡aparecen un grupo de Ghouls de una letrina!)

Era una bestia repugnante, un engendro de la podredumbre con una corona de huesos astillados y una mandíbula que podría triturar el cráneo de un buey. Además de colgarle algo muy desagradable en sus partes bajas. Y no venía solo. Cuatro necrófagos, sus leales lacayos, se arrastraban tras él con sus cuerpos flácidos y sus garras goteando algo oscuro, que debía ser sangre. La lucha fue tan encarnizada que incluso desde mi cómoda posición pude escuchar los alaridos.

—¡Por las pústulas de todos los demonios! —rugió Malvek, mientras su bárbaro más fornido, un hombretón con más músculos que cerebro, era literalmente partido en dos por un golpe del Rey Necrófago. El crujido de la columna vertebral al quebrarse sonó como un tronco al arder, solo que más húmedo y mucho más divertido. La sangre, oscura y espesa como melaza, brotó a borbotones, empapando el adoquinado milenario.

Malvek, he de reconocerlo, supo reaccionar. Empezó a lanzar hechizos de potenciación sobre sus hombres supervivientes. Sus armas comenzaron a brillar con un fulgor verde y enfermizo, sus movimientos se volvieron más rápidos, sus golpes más certeros. Uno a uno, los necrófagos fueron cayendo, sus cuerpos reducidos a pulpa hedionda. Pero el Rey Necrófago era otra cosa. Resistía los embates con una furia salvaje, como una rata acorralada pero del tamaño de un caballo pequeño. Malvek tardó tanto en acabar con él que, para cuando el último aliento abandonó el cuerpo del monstruo, el pobre ya había perdido un tiempo precioso. Apenas pudo hacerse con los dos objetos arcanos que había encontrado anteriormente antes de desplomarse sobre el suelo, agotado y maldiciendo entre dientes.

—Bravo, Malvek —musité para mis adentros, aplaudiendo con sorna—. Has matado a un rey de las alimañas. Tu madre estaría tan orgullosa.



Mientras tanto, Jomer el Amarillo había decidido innovar. En lugar de avanzar con la pesadez de siempre, sus hombres comenzaron a saltar como liebres epilépticas. Maldije en silencio al verlos. Maldito Jomer y sus malditos hechizos de saltos prodigiosos. Sus ladrones y soldados brincaban sobre montones de escombros, se impulsaban sobre muros derruidos y caían como garras sobre dos objetos arcanos que yo mismo había codiciado. La bilis se me subió a la garganta, y no era una metáfora.

Pero entonces, como si el universo hubiera decidido regalarme un momento de pura satisfacción, el suelo comenzó a temblar. De la nada, en medio de la niebla, se materializaron dos figuras imponentes. Dos Caballeros Espectrales.

Eran magníficos en su horror. Armaduras negras como el pecado original, espadas espectrales que brillaban con una luz azulada y sobrenatural, y un aura de frialdad absoluta que helaba hasta el pensamiento. Las creaciones más poderosas del Lord Liche. Los caballeros se lanzaron sobre los hombres de Jomer como lobos sobre un rebaño de corderos tullidos.

—¡Retroceded, imbéciles! ¡Retroceded! —gritaba el Mago Ictérico, su voz palidecía como su tez, mientras sus saltarines esbirros eran segados uno tras otro. Las espadas espectrales atravesaban carne y hueso con la misma facilidad que un cuchillo caliente atraviesa la mantequilla. Un ladrón perdió un brazo, luego la cabeza. Un soldado fue empalado de tal forma que la espada espectral salió por su espalda en una fuente de sangre que salpicó la cara de Jomer, dándole un tono aún más enfermizo si cabía. Los aullidos de agonía eran música para mis oídos.


Yo, mientras tanto, disfrutaba del espectáculo. Había colocado a mi arquero, un tipo con un solo ojo pero una puntería endiablada, en una posición ventajosa.

—¿Ves a Jomer, el de la piel de pus? —le pregunté, señalando a mi antiguo compañero.

—Sí, mi señor.

—Pues dispara. No hace falta que lo mates. Con que lo incomodes y le estropees el peinado, me doy por satisfecho.

La flecha comenzó a silbar. Y rozó el costado de Jomer, arrancándole un aullido de indignación, y de evidente dolor. La situación era tan cómica que casi me olvido del cosquilleo en los dedos, que para entonces ya era un hormigueo frenético.


Pero Felstad siempre se guarda una sorpresa. Siempre. Justo cuando pensaba que mi victoria sería limpia y relativamente plácida, un Espectro se materializó en mi retaguardia. Surgió de una pared derruida como un mal pensamiento, una figura de niebla y odio concentrado que lanzaba un aullido que helaba la sangre en las venas.

—¡Mi señor! —gimió Ovrozis, su rostro aún más pálido de lo habitual—. 

—Ya lo veo, abobado. Ya lo veo.

El Espectro se abalanzó sobre nosotros con sus garras espectrales. Por un momento, un momento brevísimo, sentí lo que debió ser miedo. Pero entonces, ocurrió.

La luna terminó de cubrir el sol por completo.


El eclipse total.

El mundo entero se sumió en una oscuridad absoluta, como si alguien hubiera apagado la última vela del universo. Y entonces, un estruendo. Un rugido que no venía de garganta alguna, sino de las profundidades mismas de la tierra. El suelo comenzó a estremecerse con violencia, las ruinas temblaron, las grietas en el adoquinado se ensancharon. Y una oleada de poder mágico, una onda expansiva de energía pura y ancestral, golpeó a todos los magos del campo de batalla.




Fue como si un rayo me hubiera atravesado de pies a cabeza, pero sin el dolor. Solo poder. Poder bruto, indómito, primigenio. El cosquilleo en mis dedos se transformó en un torrente de energía que pugnaba por salir. Mis ojos, acostumbrados a la penumbra, brillaron con una luz verde y antinatural. La liberación del Lord Liche, ese tirano bajo el hielo, me había bañado con su poder residual. Maldición, era glorioso.

—¡Ovrozis! —Grité, mi voz distorsionada por la energía que me recorría—. ¡Ahora!

No sé si fue mi orden, el miedo o el poder que también le había alcanzado a él, pero por primera vez en su inútil existencia, mi aprendiz reaccionó. Juntos, canalizamos toda esa furia mágica y la proyectamos hacia el Espectro. Una Bola Elemental de magia pura, una esfera de energía destructiva que iluminó la oscuridad como un sol artificial pero mucho más malvado. La esfera impactó contra el Espectro y lo desintegró en una lluvia de chispas etéreas. Ni siquiera tuvo tiempo de gritar. Solo quedó un zumbido residual y un olor a ozono mezclado con la fetidez habitual de Felstad.

—Lo conseguí... —tartamudeó Ovrozis, sus ojos como platos.

—No te acostumbres —le espeté, aunque por dentro sentí una pizca de orgullo. Una pizca minúscula, como un grano de arena en un desierto.

Jomer, mientras tanto, había aprovechado la confusión y mi momentáneo problema espectral para huir con sus dos objetos arcanos y los pocos hombres que le quedaban. Le vi alejarse en la oscuridad, su silueta amarillenta recortada contra las ruinas, cojeando ligeramente. Estaba malherido, humillado, derrotado. Casi sentí lástima por él. Casi.

—¡Huye, Ictérico! —le grité, con una sonrisa que me partía el rostro—. ¡Corre a ponerte compresas de hielo en el orgullo!


Me giré hacia los restos del campo de batalla. Malvek, exhausto tras su encuentro con el Rey Necrófago, apenas había podido hacer acto de presencia. Mis hombres, sin nadie que les disputara el botín, se apresuraron a recoger lo que quedaba. Tres objetos arcanos. Tres. Y un buen montón de monedas de oro que tintineaban con ese sonido tan delicioso que tanto me gusta. Acaricié uno de los objetos, un cofre de plata ennegrecida que desprendía un aura de poder antiquísimo. Lo abrí.

Dentro, entre polvo y telarañas, reposaba un grimorio.

Mis dedos temblaron al rozar sus páginas. No por el frío, no. Por lo que contenían. Era un hechizo. Un conjuro de una potencia inimaginable, de una maldad tan pura que casi podía sentir cómo me llamaba desde las páginas amarillentas. Un hechizo que, si lograba dominarlo, me permitiría transformarme en un Liche. Un Liche. La inmortalidad, el poder absoluto, la trascendencia más allá de la carne miserable y endeble que me aprisionaba.

—Mi señor —interrumpió Ovrozis, su voz aguada como un caldo hecho con desgana—, ¿es eso lo que creo que es?

—Cállate, Necrosador. Cállate y aprende.


El suelo volvió a temblar. Allá en las profundidades, el Lord Liche parecía que terminaba de liberarse de su prisión helada. Un futuro atroz se cernía sobre Felstad. Un futuro de terror, de muerte, de tinieblas eternas. Pero por primera vez en mucho tiempo, sentí algo parecido a la felicidad. Había derrotado a mis antiguos compañeros. Había obtenido un grimorio que me abriría las puertas de la auténtica inmortalidad.

Mientras mis hombres cargaban el botín y emprendíamos el regreso a mi cripta, a mi hogar de tejido muerto y silencio sepulcral, no pude evitar sonreír. Jomer, el idiota amarillo, estaría lamiéndose las heridas en su guarida. Malvek, estaría repasando mentalmente la batalla para ver en qué falló. Y yo, Noxor, el Endeble, el supuesto débil, el descolorido, el subestimado, había ganado.



Los insulto continuamente, sí. Les deseo las peores plagas, las más dolorosas maldiciones, las muertes más lentas y humillantes. Pero en el fondo, muy en el fondo, en un rincón oscuro y polvoriento de mi alma ya muerta, aprecio a esos dos inútiles. Su rivalidad me mantiene alerta. Su fracaso me sabe a triunfo. Y nuestra competitividad, esa vieja rencilla nacida en las enseñanzas de Garbeowyn, es lo único que le da sabor a esta eterna y gélida pesadilla que llamamos Felstad.

—Mi señor —volvió a la carga Ovrozis mientras tropezaba con una calavera—, ¿cree que algún día yo podría leer ese poderoso grimorio?

—No.

—Pero aún no he terminado mi aprendizaje.

—He dicho que no.

La niebla se cerró tras nosotros. El eclipse terminó, pero la oscuridad en mi corazón no hizo más que crecer. Y en mi mano, apretado contra mi pecho, el grimorio palpitaba como un corazón recién arrancado, susurrándome promesas de inmortalidad.

Pronto. Muy pronto.

martes, 7 de julio de 2026

[La Vieja Guardia] El Desafío Oldhelm – Caballeros, señores mayores y muchas toñas.

Vamos a ir calentando motores para el Oathmark 2.0. ¿Como? Con  un reto de Greathelm relacionado/ubicado con/en nuestro universo de Oathmark. Como todos los retos que planteamos dentro del alto consejo viejuno en nuestro salón de la justicia, tiene diferentes niveles de logro. Cuanto más alto el nivel asumido, mayor reconocimiento viejuno y más puntos en la XBos para canjear por pañales para las pérdidas de orina propias de nuestra edad.


También hay items que penalizan, y que no paran de descontar cuando llegan a cero. Te puedes quedar en puntos negativos y adquirir una deuda con los dioses del frikismo que te perseguirá más allá de la muerte. Tendrás vetado el acceso a Valhalla hasta que pongas al día, así que ponte a trabajar como si tu vida dependiera de ello.

LAS BASES DEL RETO

Nivel bronce - Monta y pinta una banda legal para jugar a Greathelm. La marca de miniaturas y el esquema de colores completamente a tu gusto, pero ha de tener una breve historia que los ubique en algún punto de Dralon posterior al año 1.570 del calendario unificado, durante el armisticio conocido como "la frágil tregua". 

Falta uno... ¿Quién será?

No es obligatorio que la banda de caballeros pertenezca a uno de tus reinos, ni que todos los caballeros sean del mismo reino. Tampoco es obligatorio usar miniaturas de Oathmark, coge lo que te de la gana.


Nivel plata - Una de las miniaturas ha de representar al Viejuno que crea la banda. La miniatura recibe un nombre que lo identifique como tal. El el caso de Eddie (por poner un ejemplo), la miniatura que lo va a representar será Sir Edward Cabot, también conocido como Sir Edward el Amable.


No es obligatorio que la miniatura se parezca físicamente a su creador, pero que tenga algún rasgo distintivo se valorará positivamente.


Nivel Oro - Construir un área de juego de 21 por 29 cm, como algo orientativo. Cada viejuno decide el tamaño final de la misma. El nivel de detalle y trabajo invertido queda por completo a criterio de su creador. Pero cuanto más te lo curres mucho mejor.


Una hoja de papel impresa es un área válida. Pero si además va en un marco de foto, la plastificas, le añades algún elemento 3D, demostrarás que no llevas en esto 30 años para ser un puto casual. La veteranía se demuestra con los detalles de calidad.


LOS ITEMS QUE PENALIZAN

-Reciclar miniaturas pintadas - Golpe de remo.

-No redactar el lore - Golpe de remo.

-La mini que te representa es mucho más guapa que tu - Golpe de remo.

-Tu área de juego tiene más de 50% de elementos impresos en 3D - Golpe de remo.

-Decir que te apuntas y no cumplir el reto - Golpe de remo y emplumado

El Remo ya está listo, milord.


PLAZOS DE ENTREGA

No hay. Que cada uno se tome el tiempo que necesite. Sin presiones, esto es para divertirse.


ENLACES DE AYUDA

-Generador de nombres de caballeros: 
https://www.fantasynamegenerators.com/knight-names.php

-Generadores de Heráldica: 
    https://coamaker.com/
    https://azgaar.github.io/Armoria/

-Generador de bandas y reglas:

https://greathelm.indietabletop.club/


Hagan juego señores...