jueves, 11 de junio de 2026

Historias de Felstad (Relatos): Jomer el Amarillo (Relato)

 Jomer el Brujo 

                                                Relato escrito por Rekens.


Jomer el brujo se despertó. No recordaba nada de la noche anterior. Bueno, eso no era cierto: no recordaba casi nada.

La tarde anterior había recibido una carta de su antiguo maestro Gaerbeowyn, en la que se le conminaba a acudir en su ayuda a la antigua ciudad helada de Felstad. Si no fuera porque la había abierto y leído delante de su entrometido ayudante, la habría tirado inmediatamente y santas pascuas.

No le guardaba ninguna simpatía a su antiguo maestro. En la escuela de magia lo acosaba constantemente, recordándole cada día que era el peor alumno que había pasado jamás por allí. Algo que, por otro lado, era completamente cierto. Jomer tenía las peores habilidades mágicas jamás vistas. En la escuela de magos intentó que lo aceptaran en todas las casas.

Primero probó con la adivinación, pero su único acierto fue adivinar que no lo escogerían. Después intentó ser cronomante, pero lo descartaron al llegar incomprensiblemente tarde a la entrevista.

Su intento de aprender a lanzar bolas de fuego acabó con el colegio en llamas y tres aprendices menos. Probó a encantar objetos, pero estos empezaban a cantar alegres canciones con acento francés y se volvían insoportables. Una vez usó unas runas antiguas para invocar un ser abisal, pero en su lugar apareció un ser abismal, y eso provocó un hoyo infinito que hizo desaparecer la torre de los alquimistas (algo que tampoco supuso un gran problema, porque esos drogadictos no le caían bien a nadie).

Estaba tan desilusionado que descartó el ilusionismo. Su sueño de ser maestro rúnico se acabó cuando su tutor le dijo que para ello tenía que ser más inteligente que las piedras. Jomer ocultó sus primeros intentos con la necromancia cuando, al intentar resucitar un caniche, provocó lo que más tarde se conocería como la «Gran Guerra Zombi», que asoló el continente.

Así pues, solo le quedaron dos opciones: taumaturgo o brujo. La elección estuvo clara cuando le pidieron que deletreara «taumaturgia».

Aun así, sus inicios con la brujería tampoco fueron fáciles. Su antiguo maestro Gaerbeowyn lo humillaba constantemente y, cuando estaban a punto de expulsarlo, Jomer descubrió por fin su verdadero talento: la destilación de pociones.


Siendo sinceros, sus pociones mágicas no eran, al menos en el sentido estricto de la palabra. No te daban fuerza, pero levantaban el ánimo, y tampoco curaban, pero dolían menos las heridas. El único efecto secundario era un terrible dolor de cabeza al día siguiente, aunque este se pasaba al consumir más pociones.


Rápidamente, Jomer se convirtió en alguien muy popular, sobre todo cuando anunciaba que había destilado una nueva poción. La cola para probarla daba la vuelta a la torre, provocaba altercados e incluso una vez hizo que aparecieran mujeres por los alrededores. Este hecho excepcional acabó otorgando a Jomer su graduación a regañadientes de Gaerbeowyn ya que ver una mujer en la escuela, era algo que ninguna magia había logrado antes.

Su aprendiz, al que llamaban Bartolomew el Deslenguado porque no se callaba ni a tiros, interrumpió sus recuerdos y se sorprendió de que Jomer no empaquetara sus cosas inmediatamente y saliera en busca de su antiguo maestro. Así que empezó a coserle a preguntas. Jomer intentó cambiar de tema y lo mandó a fregar, pero su aprendiz era tan pequeño como insistente. Al final, Jomer abandonó el pequeño cuchitril donde vivían y se fue a un sitio donde pudiera pensar con más claridad. Es decir, a la taberna.

Cuando alquiló su casa, le dijeron que al final de la calle había una pequeña playa de hermosas vistas, pero como a mitad de camino estaba la taberna, Jomer nunca había visto el mar.

Cuando iba por la tercera jarra de hidromiel, Jomer empezó a considerar la propuesta desde otros ángulos. Por fin tenía la oportunidad de demostrar que Gaerbeowyn se equivocaba. Se había convertido en un brujo de pleno derecho, pero aún tenía miedo al fracaso.

Inmerso en sus pensamientos, Jomer pidió otra ronda, algo que hacía siempre cuando tenía que pensar… bueno, y cuando no también.

Como pensar era agotador y le daba sed, empezó a explicar a los parroquianos de la taberna sus vicisitudes. Prometió pagar una ronda si le ayudaban, algo que fue recibido con algarabía. Después de un rato, Jomer escribió sus conclusiones:

10 personas dijeron que ayudara al viejo ese, pero que después se lo restregara en la cara por "desgraciao".

9 dijeron que el viejo era un gilipollas y que le dieran por saco.

8 dijeron que «si los curas comieran chinas del río, no estarían tan gordos los tíos jodidos», entonando una alegre melodía.

1 persona preguntó dónde estaba el baño.

Jomer agradeció la ayuda y declaró a voz en grito que iba a restregárselo todo al viejo, y que «no sabía con quién se estaba metiendo». La frase fue vitoreada mientras Jomer bailaba encima de una mesa, con el delantal de una camarera en la cabeza a modo de tutú.


La fiesta se terminó en cuanto alguien sacó el tema del «Piedra Pie», deporte tan popular como mortal. Se produjo una gran discusión sobre cuántas piedras podría romper a cabezazos la estrella del equipo local. El debate sobre si serían tres o más, y el tecnicismo de «si con gorra o sin ella», acabó provocando una batalla campal.

Y eso era todo. Ahora Jomer se había comprometido en público a ir. Se sorprendió a sí mismo pidiéndole a su ayudante que empacara y se pusieron en marcha ipso facto. A Jomer todavía le duraba la euforia del día anterior y, además, era consciente de que con el tumulto no había pagado ni una ronda. Así que, en el fondo, salir del pueblo no era tan mala idea.

Emprendieron la marcha hacia una aventura de final incierto, pero Jomer al menos sabía algo: que, pasara lo que pasara, siempre podía resolverlo todo con una de sus pociones… y si no, al menos olvidarlo por completo.

miércoles, 10 de junio de 2026

[Sr. Marrón] Frostgrave: Las Aventuras del Asombroso Cynaghan II (incorporaciones y enfrentamiento)

No era raro encontrar pequeños enclaves habitados en la Ciudad Helada. Eran lugares valiosos donde recuperarse de heridas, comprar suministros escasos a precios ofensivos y escuchar rumores que normalmente terminaban con alguien desapareciendo, muriendo o ambas cosas.

Cynaghan había elegido como base de operaciones una antigua biblioteca parcialmente derruida. A decir verdad, no era una mala elección.


El edificio estaba razonablemente protegido de las tormentas, tenía espacio suficiente para que cada miembro de la banda reclamase un rincón propio y, lo más importante, contenía una cantidad prácticamente inagotable de muebles y libros para alimentar las hogueras para mantenerse calentitos.

Algunos académicos habrían llorado al ver siglos de conocimiento convertidos en leña.

El viejo mago y Waldo se habían instalado en un pequeño estudio de la planta superior. Desde allí Cynaghan dirigía sus investigaciones, lo que consistía principalmente en desaparecer durante horas entre montañas de libros medio congelados y regresar de madrugada cubierto de polvo, nieve y un entusiasmo sospechoso.

—¡Lo encontré!

—¿Qué encontró, sire?

—No lo sé todavía, pero parece importante.

Waldo había dejado de hacer preguntas hacía días.

Además de soportar a su maestro, el aprendiz se ocupaba de la gestión de los recursos del grupo. Comida, combustible, herramientas, munición, cuerdas, antorchas y cualquier otra cosa que los demás perdieran, rompieran o intercambiaran accidentalmente por cerveza.

Afortunadamente contaba con la ayuda del Cabo Rutger. El veterano guardia ejercía de capitán oficioso de la expedición, una responsabilidad que nadie le había otorgado formalmente pero que había acabado recayendo sobre él por una sencilla razón:

Era el único adulto funcional del grupo.

Bueno. El único adulto funcional durante las horas en las que aún no había empezado a beber.

Lo cual seguía siendo mejor que el resto.

Rutger llevaba las cuentas, organizaba las guardias y resolvía disputas internas. Especialmente las de Angus...La mayoría de las disputas de Angus eran con la comida. Y, por desgracia, la comida solía perder.

La convivencia en la biblioteca había alcanzado un curioso equilibrio. No era exactamente armonía. Más bien una tregua informal entre personas que compartían techo, peligros constantes y una preocupante tendencia a tomar malas decisiones.

****


Seguimos dando la tabarra con la segunda misión de la Campaña de Felstad. En esta ocasión, tras entrar en la ciudad Helada, los magos se encontraron con restos de una batalla mágica en la que podía haber participado el Sire de todos ellos. La cosa no pintaba nada bien, así que podían escoger si seguir el rastro arcano del moribundo mago, o el rastro de sangre. 

Según la decisión, se enfrentarían a unas amenazas o a otras.

Pero antes, como bien dije, en la anterior entrada, equipé a Rutger con la Espada Mágica que te sube Voluntad (suerte de su arma mágica, como veremos más adelante), además se reclutó a un nuevo miembro para el equipo, una apotecaria, mientras Tiana estaba fuera, recuperándose. Parece ser que por ahora Tiana no estará en la expedición. Ahí os dejo los dos pequeños bloques de texto respecto a estos hitos.


***

—Son treinta coronas.

—¿Treinta? Me parece un robo —gruñó Rutger, escupiendo a un lado.

—¡Apriétalo más! ¡Tú puedes! ¡Eres un negociador nato! —dijo una voz alegre que parecía surgir de algún lugar a la altura de su cinturón.

El mercader parpadeó.

Miró a Rutger.

Miró a ambos lados.

Miró debajo del mostrador.

Era la tercera vez que oía aquella voz.

Y estaba razonablemente seguro de que no provenía del guardia malencarado que tenía delante.

—Quince —sentenció Rutger.

—Veinticinco —replicó el mercader automáticamente.

—¡Excelente comienzo! ¡Ya le tienes contra las cuerdas! —animó la voz invisible.

El mercader empezó a ponerse nervioso.

—¿Ha oído eso?

—¿El qué? —preguntó Rutger.

—La voz.

—¿Qué voz?

—La que acaba de...

—Veinte —interrumpió otra vez la voz.

Rutger cerró los ojos. Su mandíbula se tensó. Una vena comenzó a palpitar peligrosamente en su frente.

—Veinte —repitió el cabo con resignación.

—Veinte —contestó el mercader.

Hubo una pausa.

—¿He dicho veinte?

—Sí.

—¿Y usted acepta?

—Sí.

—¿Por qué?

—No lo sé.

—Perfecto, trato hecho.



Antes de que el comerciante pudiera analizar lo ocurrido, Rutger ya había dejado las monedas sobre el mostrador y se marchaba con una caja de fruta cuyo aspecto sugería que había sobrevivido a varias guerras.

—¡Magnífico trabajo! —exclamó la voz con entusiasmo—. Has mantenido la calma, has mostrado firmeza y has conseguido un descuento del treinta y tres por ciento. ¡Estoy orgullosa de ti!

Rutger siguió caminando.

—Cállate.

—¡La actitud positiva es el primer paso hacia el éxito!

—Cállate.

—¡Cada desafío es una oportunidad!

—Cállate.

—¡Creo en ti!

Rutger apretó los dientes.

De todas las cosas que el viejo Cynaghan le había regalado para agradecer sus servicios, aquella había resultado ser la peor.

A simple vista parecía una espada encantada salida de las leyendas: hoja brillante, runas antiguas, empuñadura exquisitamente trabajada.

Lo que Cynaghan había olvidado mencionar era que se llamaba Espolean Motivationale.

"La Espada Motivacional", según la traducción que le había hecho Waldo. Al parecer perteneció a un antiguo héroe.

Rutger sospechaba que el héroe original la había perdido deliberadamente.


****

Tiana se incorporó lentamente de la cama improvisada.

Todavía le dolía la cabeza. No tanto como el día anterior, cuando cada latido parecía intentar escapar por sus orejas, pero lo suficiente como para recordar que correr bajo una tormenta de hielo cargando un tesoro no había sido una decisión brillante.

Frente a ella, Nana sonreía mientras recogía sus extraños utensilios de sanadora.

Había frascos. Muchos frascos. Frascos con líquidos de colores imposibles. Frascos con cosas flotando.

Tiana había decidido no preguntar.

La anciana guardó todo con cuidado en una cesta sorprendentemente pequeña.

—Bueno, jovencita. Ya no deberías morirte en los próximos días.

—Eso es... tranquilizador.

—Soy una profesional.

La voz de Nana sonaba cálida y amable, exactamente como la de una abuela contando cuentos junto al fuego.

Lo cual resultaba inquietante porque también era la misma voz que había utilizado unas horas antes para amenazar a un mercader con arrancarle los dientes si seguía intentando vender vendas usadas.

—Dime una cosa —continuó la anciana—. ¿Qué te ha traído a Felstad?

—Me contrató un mago.

—Ah...

Nana sonrió.

—Las expediciones de magos.

La forma en que lo dijo recordaba a alguien hablando de una enfermedad de transmisión común.

—En mis tiempos mozos participé en unas cuantas.

Tiana intentó imaginársela joven. Fracasó.

Su mente se negaba a concebir un universo donde Nana hubiese tenido menos de setenta años.

—Cuando era muy guapa...

Tiana tosió. Nana ni siquiera se detuvo.

—...causaba auténticos estragos entre los magos.

—Sí, claro.

—Muchísimos estragos.

—Lo imagino.

—Algunos tardaron años en recuperarse.


Tiana decidió que quizá no quería saber más.

—Bueno, creo que ya puedo marcharme.

—Por supuesto.

Nana terminó de guardar el último frasco.

—¿Cómo has dicho que se llamaba el mago?

—No lo he dicho.

La anciana sonrió.

—Tienes razón.

Tiana también sonrió.

—Se llama Cynaghan.

Por primera vez durante toda la conversación, Nana dejó de parecer una abuelita entrañable.

No mucho. Solo un poco. Pero fue suficiente.

—Cynaghan...

Hubo un silencio.

Uno de esos silencios que hacen que una persona considere discretamente buscar una salida alternativa.

—Sí.

—¿El mismo Cynaghan?

—Supongo.

—¿Alto?

—No.

—¿Barba ridícula?

—Sí.

—¿Completamente convencido de su propia grandeza?

—Definitivamente sí.

Nana asintió lentamente.

—Necesito que me lo presentes.

Tiana se levantó.


—Estará encantado.

—No. - La sonrisa de la anciana se volvió peligrosamente dulce. - Encantada estaré yo.

—Ah.

—Muy encantada.

Tiana empezó a sentir lástima por el mago.

—Se hace llamar "El Asombroso Cynaghan".

Nana soltó una pequeña carcajada.

Una carcajada suave. Tranquila. Absolutamente aterradora.

—Sí... Asombrado se va a quedar él cuando me vea.

****

Como creo que ya comenté en la anterior entrada, durante la campaña hay momentos en los que los jugadores pueden decidir una u otra ruta, y según esa decisión, se enfrentan a unos u otros en un escenario concreto.

Nuestras elecciones hicieron que yo coincidiese con el bueno del Sr. Rubio para enfrentarnos en el escenario del Tesoro Fantasmal. Ambos magos, Cynaghan y Nadiushka (la Bruja Roja) consideraron que debían seguir el rastro arcano para localizar a su antiguo Sire.


Fantasmas en la Niebla


Waldo intentaba seguir el ritmo de Cynaghan sin perder el aliento. Lo cual resultaba complicado.

Normalmente el anciano caminaba con la velocidad y el entusiasmo de una tortuga reumática contemplando sus opciones vitales. Sin embargo, aquella mañana avanzaba por las ruinas con una energía impropia de su edad, de su carácter e incluso de sus articulaciones.

Sus ojos brillaban detrás de las gruesas lentes.

Seguía algo. Algo que Waldo apenas podía percibir.

No había duda. El viejo estaba siguiendo un rastro mágico.

Y nada volvía más peligroso a Cynaghan que la posibilidad de encontrar conocimiento arcano, artefactos olvidados o algo que pudiera catalogar como "interesantísimo".

La última vez que había pronunciado esa palabra habían terminado perseguidos por una estatua poseída.

Finalmente llegaron a una pequeña plaza.

O al menos había sido una plaza siglos atrás.

Ahora era una acumulación caótica de nieve, hielo, piedras derrumbadas y los restos dispersos de varias edificaciones.

En el centro destacaba un círculo mágico grabado sobre el suelo.

Y dentro de él, una figura espectral.



El fantasma permanecía inmóvil junto a un antiguo sarcófago de piedra.

Incluso desde la distancia tenía el aspecto poco tranquilizador de algo que prefería que la gente se marchara.

—Hasta aquí —dijo Cynaghan ajustándose las gafas—. Noto la presencia de otro arcanista.

—Genial —gruñó Rutger. La respuesta fue tan automática que parecía llevar años practicándola.

Cynaghan ignoró el comentario.

—Waldo.

El aprendiz levantó la cabeza.

—¿Sí, maestro?

—¿Recuerdas aquella vez en el camposanto?

Waldo se quedó pensativo.

—¿Cuando entramos a robar la cripta de aquel noble?

—No.

—¿Cuando usted intentó convencer a un enterrador de que técnicamente los muertos no necesitaban todas sus pertenencias?

—Tampoco.

—Entonces no.

Cynaghan suspiró.

—La vieja.

—¿La vieja?

—La vieja fantasma.

Todos guardaron silencio. Resultaba llamativo que Cynaghan llamara "vieja" a alguien.

—Ah —dijo finalmente Waldo—. ¿Se refiere al hechizo de encantar?

—Exacto.

El mago sonrió satisfecho. Waldo no.

Rutger observó el círculo mágico. Observó al fantasma. Observó a los dos magos.

Luego suspiró profundamente. Sabía perfectamente lo que venía a continuación.

—Bien, ya conocéis el procedimiento.


—¿Qué procedimiento? —preguntó Nana.

—Nos dividimos en dos grupos.

—¿Por qué?

—Porque los magos siempre dicen que es una buena idea.

—¿Y lo es?

Rutger se quedó pensativo unos segundos.

—Nunca.

—Entonces ¿por qué lo hacemos?

—Porque si les dejamos juntos intentan cosas.

Nana asintió inmediatamente.

—Tiene sentido.

Mientras tanto, Cynaghan y Waldo ya estaban discutiendo detalles arcanos completamente incomprensibles para cualquier persona normal, el resto de la banda empezó a repartirse alrededor de ambos.

Como siempre. Un grupo con el mago. Otro grupo con el aprendiz.

Y en algún lugar de las ruinas, probablemente, el destino preparándose para reírse de todos ellos.

****

El grupo de Cynaghan avanzaba por el centro de las ruinas.


Al frente iba el Cabo Rutger, que parecía más malhumorado y nervioso de lo habitual. Lo cual era mucho decir, porque su estado natural ya se encontraba peligrosamente cerca de "amenaza de agresión".Cinco minutos antes había discutido con su espada. Otra vez.

—¡Tú puedes, Rutger! ¡Confía en ti mismo!

—Cállate.

—¡Los verdaderos héroes creen en su potencial!

—Voy a tirarte a un lago.

—¡Esa es la actitud de un ganador!

Detrás de él caminaban Hansel, el arquero miope, y Jonas, que oficialmente era un guardia en prácticas, aunque la mayoría sospechaba que todavía estaba en prácticas de supervivencia.

Más atrás, Nana los seguía tranquilamente mientras agitaba varios frascos. El contenido de los frascos cambiaba de color cada pocos segundos. Nadie quiso preguntar qué estaba preparando. La última vez que alguien había preguntado, Nana respondió: "depende de cómo evolucione la situación".Aquello no había tranquilizado a nadie.

Cynaghan había decidido que aquel grupo debía enfrentarse directamente a la criatura espectral.

Según él, entre sus hechizos y la espada encantada de Rutger deberían tener suficientes herramientas para lidiar con el problema. Según Rutger, aquello significaba que él iba a recibir la mayoría de los golpes.

Mientras tanto, en uno de los flancos de las ruinas, Waldo supervisaba al resto del grupo...O al menos fingía supervisarlo.

Porque en realidad estaba demasiado ocupado intentando recordar complejas fórmulas arcanas sin equivocarse. Angus, Frederik y Hans permanecían cerca de él.

Hans había escogido posición junto a una antigua letrina derruida.

—¿Por qué ahí? —preguntó Waldo.

—Buena cobertura.

—Es una letrina.

—Nadie se acerca voluntariamente.

El razonamiento era impecable.

A pocos metros, el Loco del Pato volvió a encontrar un cofre.

Nadie sabía cómo. Ni por qué. Felstad parecía generar cofres delante de él espontáneamente.

El hombre lo levantó sobre su cabeza.

—¡TENGO UN TESORO Y ME VOY!

—¡NO! —gritaron varias personas a la vez.

Demasiado tarde.

En el mismo instante en que agarró el cofre, una pared cercana explotó en una nube de polvo y nieve. Una figura espectral emergió atravesando la piedra.

La aparición era alta, translúcida y tenía el aspecto extremadamente ofendido de alguien que acababa de descubrir que le estaban robando.

Probablemente porque le estaban robando.


Sin perder tiempo, Angus y Frederik avanzaron para interceptarla. Angus levantó la alabarda. Frederik levantó el pico. 

Mientras tanto, Waldo comenzó a recitar las palabras de poder.

Las runas aparecieron a su alrededor. Durante unos segundos no ocurrió nada. El aprendiz empezó a sudar.

Luego la alabarda de Angus se iluminó con una tenue luz azul.

—¡Ha funcionado! —exclamó Waldo.

—¡Ha funcionado! —celebró Angus.

—¿Qué ha funcionado? —preguntó Frederik.

—Ahora podemos golpear fantasmas.

—Ah.

Frederik pareció mucho más tranquilo. Solo ligeramente.

****

En el centro de la plaza las cosas tampoco iban mucho mejor.

Extraños bancos de niebla comenzaban a extenderse alrededor del círculo mágico.

La bruma se movía contra el viento, lo cual era una de esas señales inequívocas de que alguien estaba haciendo magia. Y probablemente magia hostil.

—No me gusta esto —murmuró Rutger.

—Excelente observación —respondió Cynaghan.

—¿Es magia enemiga?

—Sin duda.

—¿Y cómo lo sabe?

—Porque no la estoy lanzando yo.

El mago levantó las manos, entonó unos extraños cánticos y señaló a Rutger.

De inmediato el mundo se volvió más nítido.

Otra vez. Los sonidos. Los olores. Los movimientos. Incluso podía distinguir que Jonas llevaba tres días sin lavar los calcetines.

—Por todos los demonios... —gruñó Rutger—. Otra vez no.

—La percepción es poder —declaró solemnemente Cynaghan.

—La percepción es agotadora.

Hansel aprovechó el momento para disparar una flecha contra la criatura espectral.

La flecha salió disparada. Atravesó la niebla. Pasó a varios metros del objetivo.

Y se clavó limpiamente en el tronco de un árbol cercano. Hubo un silencio.

Hansel entrecerró los ojos.

—Creo que le he dado.

—Has acertado al árbol - Apuntó Jonas

—Sí, pero le he dado muy bien.


****


Mientras tanto, en uno de los flancos de la plaza, Angus y Frederik estaban descubriendo que combatir fantasmas era una experiencia bastante diferente a combatir personas normales.

Principalmente porque las personas normales tenían la cortesía de estar hechas de materia sólida. La aparición se abalanzó sobre ellos atravesando una pared derruida.

Angus respondió con un poderoso golpe de alabarda.

La hoja encantada trazó un arco azul brillante y atravesó limpiamente el torso espectral.



Por primera vez, la criatura pareció notar que la estaban golpeando.

—¡Funciona! —gritó Angus.

—¡Claro que funciona! —respondió Waldo desde lejos—. ¡Lo he encantado yo!

Hubo una pausa.

—Bueno... entonces funciona sorprendentemente bien.

Frederik descargó el pico sobre la criatura. Sin efecto, aunque el fantasma chilló.

Angus golpeó otra vez. Y otra.

Finalmente la aparición se disipó en una nube de niebla espectral.

****

En el centro de la plaza las cosas iban considerablemente peor.

Rutger había decidido resolver el problema de la manera habitual. Cargando hacia él.

—¡Por la Guardia!

—¡Confía en tus capacidades! —gritó la espada.

—¡Cállate!

El cabo atravesó la niebla y se lanzó contra el espectro que protegía el sarcófago. Durante unos segundos pareció que aquello podía funcionar.

Entonces la criatura aprovechó un descuido.

Una mano fantasmal se cerró sobre el rostro de Rutger.

El mundo se volvió hielo. 

El frío atravesó su armadura, sus huesos y sus pensamientos. Sintió cómo algo le arrancaba lentamente la vida.

La fuerza.

El calor.

Los recuerdos agradables.

Lo cual fue rápido porque no tenía demasiados.

—Oh,....

Entonces apareció Hans.

El explorador surgió entre la niebla y descargó un bastonazo por la espalda del espectro. El golpe atravesó limpiamente a la criatura sin causarle ningún daño.

Pero sí logró distraerla.

El fantasma giró la cabeza.

Rutger aprovechó. Con un rugido consiguió soltarse y cayó de espaldas sobre la nieve.

Temblaba.Tenía escarcha en la cara y de su nariz caía un carámbano de hielo. Estaba bastante seguro de que acababa de morir un poco.

Nana apareció a su lado. La anciana sacó un frasco.

El líquido del interior hervía.

—Abre la boca.

—No.

—Abre la boca.

—No sé qué contiene eso.

—Yo sí.

—Eso no me tranquiliza...

Nana le agarró la mandíbula con una fuerza impropia de una mujer de su edad, Rutger apenas tuvo tiempo de protestar.

El brebaje descendió por su garganta, durante un segundo creyó que se estaba incendiando.

Luego sintió calor.

Mucho calor.

Un calor maravilloso.

Sus dedos dejaron de estar congelados.

La sangre volvió a circular. La vida regresó a su cuerpo.

—Por todos los demonios...

—Mejor.

—¿Qué era eso?

—No quieres saberlo.

Rutger reflexionó unos segundos.

—Tiene razón.

Se levantó.



Recogió espada y escudo.

Y volvió a cargar. Esta vez el espectro no tuvo tanta suerte.

La espada encantada atravesó la niebla espectral mientras Rutger descargaba golpe tras golpe.

Finalmente la aparición emitió un último alarido y desapareció para siempre.

—¡Excelente trabajo! —celebró la espada—. ¡Has superado la adversidad!

—Voy a venderte.

—¡Esa es la confianza que te llevará lejos!

Por toda la plaza la batalla continuaba:

Hansel intercambiaba disparos con los arqueros enemigos. Nadie estaba seguro de si apuntaba realmente o simplemente lanzaba flechas con optimismo. Sin embargo, una de ellas acabó impactando en el mago enemigo.

Hansel levantó los brazos victorioso.

—¡Le he dado!

—¡Milagro! —gritó Jonas.

Aquello fue un error.

Porque un instante después una flecha enemiga impactó en el joven guardia. Jonas cayó al suelo.

—¡Vengadme!



***

Waldo continuaba librando una guerra personal contra la magia.

Lanzó un hechizo. Falló.

Lanzó otro. Falló peor.

Intentó un tercero. Produjo humo verde.

Finalmente logró conjurar algo con éxito.

Por desgracia era una curación sobre sí mismo.

—Bueno —dijo observándose—. Al menos uno de nosotros mejora.

****

Cynaghan, en el centro,  estaba disfrutando enormemente: Petrificaba soldados enemigos,  encantaba armas. Contrarrestaba hechizos. Y ocasionalmente gritaba palabras arcanas que sonaban impresionantes incluso cuando nadie entendía qué significaban.

Entonces varios soldados de la Bruja Roja alcanzaron el centro de la plaza.

Su objetivo era evidente. El sarcófago.

—¡Se llevan el botín! —gritó Hans

—¡Ni hablar! —rugió Cynaghan.

Uno de los ladrones llegó a colocar las manos sobre el sarcófago. 

Fue su último movimiento voluntario.El hechizo del mago lo convirtió instantáneamente en piedra.

El desafortunado quedó congelado en una pose ridícula.

Justo en ese momento apareció Rutger.

Corriendo...Demasiado rápido.Todavía bajo los efectos de varios hechizos. Y con una capacidad limitada para frenar.

—Oh, no.

CRASH.

El escudo impactó de lleno contra la estatua. La figura petrificada salió despedida varios metros.

Rutger terminó rodando por el suelo.

—Objetivo neutralizado —declaró desde la nieve.

—Técnicamente sí —admitió Cynaghan.

****

Poco a poco la oscuridad empezó a caer sobre Felstad, la banda de la Bruja Roja inició la retirada, sus hombres desaparecieron entre las ruinas y la niebla.



Los supervivientes de Cynaghan comenzaron a reagruparse alrededor del sarcófago. Nana atendía a Jonas. Angus comprobaba el estado del botín. Y Waldo intentaba parecer responsable.

Rutger bebía de la petaca con la concentración de un erudito estudiando un manuscrito antiguo.

Entonces alguien miró alrededor.

—¿Dónde está el Loco del Pato?

Hubo un silencio.

Todos miraron en distintas direcciones.

Rutger suspiró.

—Bueno.

—¿Vamos a buscarlo? —preguntó Waldo.

—¿Al pato o al loco?

—Al loco.

—No.

—¿Y al cofre?

Rutger dio otro trago a la petaca.

—Si lleva más de cinco minutos con él, legalmente ya es suyo.


****

Y aquí terminó el enfrentamiento entre la Bruja Roja y el Asombroso Cynaghan. En esta ocasión sólo me pude llevar dos cofres de dinero, mientras que mi oponente había asegurado 3, antes de retirarse.

Por mi parte me había ventilado varios espectros que eso me daban puntillos extra de experiencia. Esto hace ya un total de 5 niveles que he aprovechado para rebajar la dificultad de algunos hechizos y darle un puntito más de combate.

Finalmente conseguí 2 grimorios y bastante dinerete, que como uno de los grimorios era de un hechizo que ya conocía lo vendí por una módica cantidad, incrementando las arcas de la banda.

Jonas se recuperó sin problemas, listo para próximas aventuras.

Y es que con este último escenario empieza la verdadera historia, con la muerte de su antiguo sire, Garbeowyn, anuncia una amenaza mayor...

***

Asegurada la zona, en la medida en que eso era posible en Felstad, Cynaghan se acercó al sarcófago y trazó una serie de símbolos sobre la piedra.

La tapa se abrió con un gemido profundo.

Una columna de luz azul emergió del interior, y de ella se desprendió una forma luminosa, como un fragmento de conciencia antigua liberado tras siglos de encierro. Por un momento le recordó mucho al Viejo Garbeowyn

—Exactamente lo que esperaba —murmuró Cynaghan, satisfecho.

—Yo no esperaba nada de esto —gruñó Rutger.

La figura flotó un instante y luego salió disparada hacia el cielo, en dirección al Mausoleo.

—Va hacia allí —dijo el mago.

—Claro —suspiró Rutger—. Todo en esta ciudad va hacia sitios peores. 

Dio un trago a su petaca.




martes, 9 de junio de 2026

[Eddie Cabot] Frostgrave - Movida en Felstad

"Tras la primera incursión exitosa, había llegado el momento de instalarse en Feldstad. La distancia a recorrer hasta la muralla crecía con cada nueva jornada, era necesario adentrarse más para encontrar algo de botín.

Además, la relación con el viejo Centurius se había deteriorado por culpa de Vastraea. No es que no fuera capaz de recordar el nombre del anciano, pero cuando iba borracha, lo que sucedía bastante a menudo, solía cambiárselo de forma deliberada.

Al principio fue Centenus, después Centollus y la gota colmó el vaso con Cenutrius. La expedición del Templo de Ykaros fue amablemente invitada a abandonar el campañento.

Las chicas habían encontrado un lugar seguro en el que refugiarse dentro de la ciudad, una plaza un tanto escondida. Alguien había intentado hacerse fuerte ya en ese lugar tiempo atrás, por lo que los accesos contaban con barricadas.

Quedaba por resolver el misterio del paradero de los antiguos inquilinos. Pero mientras tanto, la expedición contaba con un refugio decente dentro del modesto taller de un perista. El sótano contenía una bóveda acorazada, con docenas de cajas de seguridad todavía por abrir.

En la trastienda había un pequeño taller, pero el techo se había desplomado por la acumulación de nieve y todavía tardaría un tiempo en volver a funcionar. Ahora solo restaba el otro problema, el del hedor a moho, uno que no se solventaría fácilmente, no sin pasar por una conversación muy incómoda."



Bienvenidos niños y niñas a la casa de... "esta entrada va a ser un poco rara, la verdad". Donde pongo textos y fotografías random, para demostrar que sigo vivo y que no es una IA la que hace  mis entradas. Joder, como molaría eso, se acabaría el problema de la escasez de entradas. Pero hasta que la tecnología sea capaz de igualar el desorden que hay en mi cabezón desprovisto de color y de pelo, toca hacerlo a mano. Una semana más otra entrada de...


El pasado domingo eché una partida contra Klaim, la del Mausoleo concrétamente, pero estábamos tan ocupados no matándonos el uno al otro que al final no sacamos fotos de la partida. Creo que tengo un par por ahí de la mesa. A ver que trastee el wassap...



¡Voilá! La mesa quedó guapa. Pero el mausoleo es enorme y tapa un montón. Además donde van los rectángulos verdes puse dos plantillas de niebla que lo tapaban fucking todo. Por lo que casi todos los esqueletos se fueron a por Klaim, apodado ahora Klaim "Matamuertos".

Gracias a la distancia, nuestros hechiceros intercambiaron poco más que insultos. Tres tesoros para cada uno y las bajas al mínimo. Veremos si somos tan amables cuando toque una misión de esas de ir al centro a pegarse, como la del Pozo o la de la Torre Silenciosa.

EN MIS TIEMPOS, LA GENTE SE PEGABA EN FELSTAD

Ya ya, así es como perdí al mago la primera vez. Dejándolo cerca de los virotes enemigos. Entró poco cash en la última redada, pero mucho objeto mágico. Tengo un grimorio de shit que voy a vender a la que pueda, armadura mágica que se queda la hechicera y arco mágico para el último fichaje.

Me he medio pintado un par de Constructos. El grande que me hice de scratch, todavía no está en la lista, siempre fallo la tirada del conjuro para animarlo. El pequeño sí, me lo imprimió el Sr Rubio. Es un gnomo de jardín homicida al que he llamado Manitas. Me queda pendiente hacerme un par más, uno de tamaño medio y uno grandote.

Llevo semanas siguiendo el canal del Peachy, y muriéndome de envidia viendo como está conectando todos sus juegos en un único universo, uniendo las tramas de Oathmark, Great Helm y 5 Leagues. Y tengo ganas de hacer algo parecido, así que las dos últimas incorporaciones a la banda, vienen de un lugar lejano allende los mares llamado... Dralon.

El tipo de la izquierda iba a ser el Capitán de la banda. Pero como de momento no vamos a usarlos, ocupará el lugar del Hombre de Armas que tenía representado con una mini de Mordheim. Se trata de Sir Nigel de Frodeburg, un guerrero que habla muy despacio y huele a moho. Dicen las malas lenguas que murió hace tiempo pero su alma se niega a escapar de su cuerpo.

El de la derecha, es Varek de Hazar. Un hombre extraño y muy muy silencioso. Contactó con la expedición en respuesta a un anuncio de Edora publicado en un boletín local titulado "Ze bende arko májiko". El extraño no tenía moneda para pagar su precio, pero accedió a unirse a la expedición a cambio de que le cedieran su uso. 

Afoto de familia.

La banda va creciendo, con la idea de que en algún momento sean todo miniaturas nuevas, y con un esquema más o menos acorde. Lo de reciclar las miniaturas de la banda vieja ha sido práctico, pero poco divertido. No me deja darles una personalidad individual. Bueno, tampoco lloro cuando los matan, es lo que tienen las  miniaturas baratas y prescindibles, nadie las echa de menos.


Y por si os lo estabais preguntando. Lo que había detrás de las miniaturas son los marcadores de niebla. En la anterior campaña me hice dos planchitas de plasticard de 6"x1" para representar el espacio que ocupan en mesa, pero no les di altura. Ahora son  menos prácticos y más difíciles de transportar, pero cumplen mejor su efecto en mesa.

Me tienta la idea de aprender el hechizo de Embarrar y hacerme una o dos plantillas de barrizal. Pero si lo recuerdo bien, es una plantilla enorme la que tendría que hacer. Y me quedo pendiente de hacer más escenografía específica para jugar al Frostgrave, así que por ahora no los voy a hacer.


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Y ya me ha pillado el toro. El pasado domingo el Sr. Rubio me libró mi mitad de la caja de Starcraft. Las matrices, las cartas y las tokens reposan en una bolsa de plástico en una estantería hasta que me pueda poner con ellas. Les tengo ganas, pero antes quiero acabar otras cosas.

Estoy a 4 miniaturas de acabar el proyecto de Warma MKIV y nos quedan creo que solo dos programas del podcast para esta temporada por lo que lo del Starcraft va a esperar un poquito.

Seguiremos informanding.

viernes, 5 de junio de 2026

LVG Podcast: Ep. 18 Temp. 5: Juegos Jurásicos

 


Volvemos tras la habitual quincena con los habituales sospechosos: el Sr. Rubio, Eddie, Marvin (desde el maletero) y Sr. Marrón, para otro programa donde hablaremos de juegos que ni dios conoce. En nuestro nuevo formato.

En esta ocasión, ahora sí, hablaremos de DINOSAURIOS, y de cómo se han implementado en los juegos de miniaturas.

LVG 5 18

Así pues, prepararos para:

00:05 El sr. Rubio se pondrá el sombrero de vaquero para explicarnos sobre el Dinosaurs and Cowboys

00:36 Desde un parque temático de dinosaurios abandonado, Eddie nos contará sobre el Clonesaurus

00:56 El Sr. Marrón, en una tarea de investigación de chichinabo, nos hará un poco de explicación de cómo va a ser Carnivore, un juego que ha salido en KS.

01:20 En su sección, Marvin nos golpeará directamente en la nostalgia con Dinowars

01:42 Tertulia de los juegos presentados.

02:28 Comentario de nuestra selecta audiencia.


Esperamos que os guste este contenido, y si consideráis oportuno, no dudéis en compartirlo.


Muchas gracias


lunes, 1 de junio de 2026

[Eddie Cabot] Warmachine MKIV - Agárrame esos Gravediggers (Parte 5)

 "Una de las cosas buenas que tiene el agotamiento y el cansancio extremo es que te ayuda a desconectar de tu entorno inmediato. Simple y llanamente no puedes prestar atención, estás demasiado cansado.

Pero, a veces conectas con algo. Algo que te gusta. Y la visión de túnel en la que estás atrapado enfoca con claridad el objetivo de tu interés. Y puedes apreciar todos y cada uno de los pequeños matices como nunca antes.

Es una experiencia elevada, no al alcance del resto de los mortales. Puede que sea algo que comes, algo que ves, o algo que escuchas. Pero que disfrutas en una forma que no eres capaz de explicar.

Otras veces tienes ideas, o pensamientos increíblemente profundos. Quedan respuestas a dudas que la humanidad no es capaz de resolver, o a preguntas que todavía no han sido formuladas.

Pero tarde o temprano te duermes y cuando vuelves al reino de los vivos, todo se ha perdido. Te queda un vago recuerdo, pero la experiencia ya no vuelve a ser la misma..."




Bienvenido niños y niñas a la casa de "...deberías dormir más y filosofar menos". Tu cutis lo agradecerá, se necesita una buena cantidad de horas de sueño para quitar las bolsas de los ojos y para que se vuelvan a realinear las vertebras. Aunque las horas pasan muy rápido y no es que me sobren precisamente. No voy a tener bastantes para acabar mi proyecto de...

Los 50 puntos de MKIV acabados están más cerca y más lejos que nunca en este momento. Creo que estamos a 48 horas de recibir el Starcraft. Contando que el Rubio me de mi parte el domingo, me quedan 4 o 5 días para pintar el command cadre de los Gravediggers. Son pocas miniaturas, pero como no me las quite antes de engorilarnos con el Starcraft, no sé yo si las tendré antes de acabar el verano.

SI TE CONCENTRARAS EN UN PUTO JUEGO...

Ya ya, estoy fucking disperso. Ha sido ver como se le movía el pandero al Frostgrave y me he puesto a pintar y montar miniatura y escenografía como un poseso. Tampoco voy a decir que eso haya parado lo del Warma, me ha ido bien el descanso. Ahora vuelvo con interes renovado y un plazo de entrega que se acorta a cada minuto que pasa.

La última defensa/trampa. Cortesía de la impresora 3D del Sr. Rubio. Dos barriletes llenos de algo que explota, pólvora supongo. En juego estallan si lanzas algo contra ellos, o los lanzas a ellos contra algo. También les puedes disparar para que hagan pupa por deflagración, pero lo mismo te lo pueden hacer a ti tus adversarios. Colócalos con sabiduría en la mesa.

Los he pintado en media hora a brochados y los he bañado en barniz. Con esto tengo acabadas todas las defensas que quiero utilizar. Reciclaré un marcador que tengo de Mantic para hacer de Fire Pit, la cosa esa que arde en la noche y te quita el Sigilo.


Las barreras acabadas, buenas para mesas con poca escenografía, puedes reforzar tu lado de la mesa y proteger a tu infantería. Lo malo que le veo es que te obliga a jugar defensivo. Que jugando con Cygnar es lo más sensato, pero joder, también es lo más aburrido.


Esto me gusta más, porque los manteletes son aero-transportados y los tiras en la mesa a mitad de partida. Acompañan a tu infantería a ese lugar inhóspito y letal conocido como "mitad de la mesa", donde no suele haber nada para cubrirse.


Los fosos punji también acabados. En primer instancia quise dejarlos como si fueran arenas movedizas, o fosos de agua sucia, y aunque no quedaban mal, no me acababan de convencer. Porque la infantería que cae dentro de ellos se lleva una toña de Pow10. Y el barro que se sepa no es tan letal.


Me acordé de una cosa que leí en el Space Weirdos, Un elemento de escenografía rollo terreno peligroso que consistía en una charca de ácido. Así que le metí verde fosforito diluido para representar que es líquido corrosivo. Más Cryxiano que Cygnarita, para que nos vamos a engañar. Pero sirve a su propósito.

PERO ESPERA, TODAVÍA HAY MÁS

Uno de los problemas del MKIV es que no permite las micro-compras. Una vez tienes el Battlegroup y el Command Cadre, ya son todo cajas de 100 y pico euros. Que sí, traen miniaturas por un tubo, Warcasters, Jacks, infantería. Pero joder, no tengo ganas de soltar tanto de golpe. ¿No me puedo coger algo suelto?

En el caso de los Gravediggers, solo en la página de Sreamforged. Y no creais que es mucha cosa, los Jacks paracaidistas, los Magos Pistoleros Gravediggers y... el cañón gordo y hortera. Una pieza de artillería tripulada por dos Trenchers en peana de 80mm, que es tan cara como penosa.



El caso es que de reglas no está mal, no es una locura, pero solo cuesta 7 puntos. Y pensé "me hago un proxy". Tenía un tanque ruso de "World War Toons" y una peana de madera de 80mm, así que me puse manos a la obras. Y el resultado me gusta más que el original, modestia a parte.


El original, la verdad, creo que lo sacaron porque les pilló el toro y no tenían nada decente para una peana de 80mm. Cambiaron el tamaño de una pieza de artillería que seguro que iba en peana de 50mm y la agrandaron para que diera el pego. Pero queda un poco ridícula. Más si pensamos que ese cañón solo hace un poco más de daño que el que lleva el jack en la joroba.


En mesa es un objeto inmovil con Def 8 y buen blindaje, con despliegue avanzado y un único disparo que hace mucha pupa y derriba. La parte guapa viene cuando combinas el cañón con la regla de Bengala. Si un jack con esa regla marca a una miniatura enemiga, el cañón hace un disparo de forma inmediata, y no precisa LdV para impactar al objetivo. Lo que te da un par de disparos por turno.
Si llevas un par de jacks con bengala, no hace falta ni que lo expongas, lo puedes dejar detrás de un elemento de escenografía y hacer saltar las balas de cañón por encima.

FOTO DE FAMILIA

Toda la pijadita esta de las defensas, los packs de armas que caen del cielo y demás se me están antojando interesantes y divertidas. Además, me encanta hacer marcadores y pequeños elementos de escenografía. Me hará falta una puta caja a parte para llevar todos los brazos de sobras y las defensas, pero vale la pena el esfuerzo.


Se me acumula el trabajo, pero lo que de verdad importa es que tengo ganas de currar. Tengo que liquidar los 50 puntos de warma, seguir con la campaña de Frozen, montar y pintar el Stacraft y se quedan por ahí colgados un par de proyectos más, la cosa no va a dar para todo. También está lo de encontrar tiempo para jugar pero eso ya veré como lo apaño.

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El Frozen se ha parado esta semana, pero por lo que me ha dicho el Marrón, no es obligatorio jugar todas las semanas, solo ir tachando los escenarios que vayas jugando, hasta un máximo de 6, por lo que no hay prisa. Lo puedo llevar en paralelo junto con otras cosas.

Seguiremos de informando...