Buenas!
Como ya habéis leído, ha surgido una campaña de la nada para jugar en Feldstad. Y como ha dicho ya el Sr Marrón, Frostgrave, pese a sus defectos, nos sigue pareciendo un juegazo.
Así que cuando salió la oportunidad… me tiré de cabeza. Total, no es que tenga parados todos los proyectos de este año por falta de tiempo, no? ^^U (Vamos a ver… Terminar la lista de 50 pts de Khymaera, terminar la lista MoW legacy, pintar más tiburones, y una mesa para ellos, el battlemasters… y esos son solo los que tendría que tener hechos ya para la primera mitad de año).
Así que me apunté e hice lo más sensato: no usar ninguna de las otras bandas que había usado en las anteriores campañas Y QUE YA ESTABAN PINTADAS. No, abrí el armario a ver qué podía sacar… después de revisar los stls accesibles a ver si encontraba algo para usar y tener problemas con las descargas.
MORALEJA: Acumula minis, no STLs. Ellas siempre estarán ahí para ti.
Pues buscando unas minis en concreto, me encontré con los sigmarines que había pillado para hacerme una banda de warcry a base de números de coleccionable. Tenía 3 con armas de CaC, 3 con ballestas, un grifucho y dos magos… Si las matemáticas no me fallan, solo me faltaba una mini para tener una banda original y válida.
Desgraciadamente, no pasó el filtro viejuno ¬¬ Que si son muy grandes, que si no parece una banda de Frostgrave, que si… Si lo llego a saber, les planto la banda de ratones, que tengo todos los arquetipos perfectamente representados ¬¬
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| Tenía hasta el esquema... caballeros monásticos, de armaduras plateadas y ropajes con sus libreas... |
Así que me volví a la mesa de escritura al armario, buscando las minis originales del plan A. Unos kislevitas que le había comprado al Sr Marrón hace años, como parte de un mini ejército de la Bruja de Khador que se había hecho (yo quería la bruja… el resto vino con el paquete). 10 kislevitas, con hachas y arcos, más un señor chungo del bosque con hacha a dos manos y piel de ciervo (que se suponía que era Yuri el Hacha… pero que yo no usé nunca porque ya tengo un Yuri el Hacha). Sumale dos lobos de Fenris (de los de 4ª) cogidos prestados de mi ejército preherejía de Lobos Espaciales, y tengo la base para una buena banda de Frostgrave, con temática invernal.
Solo necesitaba dos magos…
En la caja donde guardo mi ejército del Tercio de Hierro tenía todavía mi versión del Terno de Señores Grises para el Tercio: LadyViola y sus dos ayudantes. Minis de Freebooter, creo recordar (de Werner Klocke) y una vampira para la Lady de no recuerdo qué marca.
Total, todavía sin pintar (como medio ejército del Tercio xD Eso sí, sigo teniendo suficiente pintado para jugar… aunque ahora serían Steelheads 😊)
De la misma caja salieron algunas minis más que podía usar: una conversión a partir de inquisidor cazador de brujas para Khaine, nuestro inquisidor; un mago del juego de rol de Warmachine, Aenur (el elfo que regalaron en una WD), un mago con pinta de contable (de la caja de plástico que llevaba tantos magos) …
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| De aquí sale una banda, no? Si hay hasta dinosaurios! |
Total, que acabé con casi 20 figuras para montarme la banda de 10 inicial. Y solo tenía que pintar 3 miniaturas… :D
Esas 20 figuras podían dividirse en dos grupos claramente diferenciados: los kislevitas, lobos y señor con cabeza de ciervo (una parte salvaje, rural, seguramente mercenaria) y la parte más civilizada dirigida por la maga; claramente, su séquito personal. Y si tenía séquito, debía ser una aristócrata, ¿no? La miniatura también ayuda, con esa bufanda de pelo de animal que lleva.
Y dado que la ayudante era una mini con un montón de pociones, la escuela de magia escogida tenía que ser la que me permitía crear pociones: la brujería. (Por supuesto. Son mujeres magas, está claro que son brujas!).
Así que tenía a una maga aristócrata junto con su novata ayudante, más su guardaespaldas/fiel seguidor que se encargaba de todo… Súmale eso a la clara influencia eslava de los kislevitas, y los nombres solo podían sonar a ruso.
Con todo ese cóctel en mi cabeza… sale esto: la historia de Nadiushka, la Bruja Roja.
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| Nadiushka, lista para buscar tesoros |
“Nadiushka es la única hija del vizconde de Svyatopolk, una región aislada entre bosques y de difícil acceso. La madre de Nadiushka murió durante el parto, y la niña fue criada por toda una cohorte de niñeras, ayas y amas de llaves, con la presencia ocasional del Vizconde en sus visitas a la casa principal desde la corte, donde pasaba la mayor parte del tiempo.
Desde pequeña, la joven Nadiushka fue consentida en todo momento, creciendo como una pequeña déspota en su reino de fantasía. También fue educada como correspondía a una hija de la nobleza, destacando desde pequeña en el estudio de las ciencias naturales. Su curiosidad precoz y, por qué no decirlo, una innata crueldad le permitieron progresar rápidamente en el estudio de las ciencias de la vida.
El goteo de diferentes institutrices (que llegaban, intentaban gobernar a la ingobernable chiquilla y abandonaban cansadas, escandalizadas y, en algunos casos, genuinamente aterradas) paró cuando se presentó en la puerta del castillo una pequeña figura vestida de negro, de nariz azulada, apoyada en un nudoso cayado más alto que ella, dispuesta a hacerse cargo de la educación de la pequeña.
Rápidamente se hizo cargo de toda la educación de la pequeña, de la formal hasta la no tan formal. Y cuando la pequeña Nadiushka tenía uno de sus arrebatos dictatoriales, una sola mirada de su Baba conseguía centrarla.
Y, a medida que Nadiushka crecía, su educación se expandía. Pronto empezó a recolectar hierbas y semillas en unas horas concretas del mes. Una sección enorme del caserío fue destinado como sala de estudio, donde Nadiushka pasaba horas y horas fermentando, destilando y probando distintas pociones.
Esto es lo que me devuelve Google cuando le pido "bosque tenebroso" ¬¬'
Una vez murió el vizconde, el título de Ksiaze de Svyatopolk pasó a Nadiushka, que abandonó sus estudios en el bosque para trasladarse a la corte. Su juventud y belleza no pasaron inadvertidas, pero fueron sus “destilados” los que le permitieron ascender a cotas de poder e influencia que su padre jamás pudo conseguir.
Y es que la joven Nadiushka tenía el bebedizo apropiado para todas las situaciones: calmantes para la primeriza parturienta (que fuera la amante del duque fue solo coincidencia), tónicos vigorizantes para el viejo duque, narcóticos y extasiantes elixires para las fiestas de la condesa… La joven Nadiushka pronto extendió sus tentáculos por toda la corte. Y si alguien suponía una molestia… misteriosamente, solían morir de manera natural poco después.
Así, poco a poco, una palabra solía ir asociada a su nombre: Bruja. Que fuera dicha con reverencia o con repulsión solía tener que ver con el sexo de quien la pronunciaba.
Pronto se encontró con una cohorte de seguidoras, jóvenes encandiladas con su belleza, su seguridad y sus artes. Y, de entre ellas, escogió a su primera aprendiz: Nadja, una joven despierta, pecosa y pelín ingenua. A ella siguieron otras tantas: Vera, Zoritza, Dusa…
Ninguna permanecía mucho tiempo como su aprendiz. Tampoco se las volvía a ver.
Los años pasaron, igual que las aprendices. Pero no para Nadiushka, que seguía manteniéndose igual de joven que cuando llegó a la corte.
Pronto, los rumores crecieron. Y el epíteto “Bruja” ya no se susurraba en conversaciones privadas, si no que se discutía abiertamente en los pasillos de la corte. Nadiushka, la Bruja Roja, ya no era buscada y reverenciada, si no temida.
Y ante semejante situación, Nadiushka escogió volver al Svyatopolk, a proseguir con sus estudios en la tranquilidad del bosque ancestral. Le acompañaría Svetlana, su última ayudante; la rubia y deslenguada joven era lo opuesto de su maestra, con solo una pátina de educación en las maneras de la corte que Nadiushka había conseguido inculcarle a base de insistencia, sobornos y castigos corporales a partes iguales. Pero la joven tenía talento real, además de un conocimiento de las viejas leyendas y métodos de la Naturaleza que sus antecesoras no tenían: respetaba y temía a su maestra, pero no confiaba en ella.
Tal vez por eso seguía viva.
El caso es que de camino a Svyatopolk junto con su pequeño séquito tuvo conocimiento de la reunión que iba a producirse en Feldstadt, así que hacia allí se dirigieron…”





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