¡Buenas, parroquia!
Hace ya un tiempo que cuatro miembros de esta casa empezamos a hablar de algo que, en teoría, debería ser bastante sencillo: montar un ejército para Warhammer: The Old World, pintarlo y jugar con él.
Un plan sencillo y perfectamente razonable... al menos hasta que empiezas a llevarlo a la práctica.
Porque todos sabemos cómo funcionan estas cosas. Entre nuevos proyectos, miniaturas que llevan años esperando en una caja, conversiones que empiezan con un inocente «esto sólo llevará un momento» y la inevitable falta de tiempo para pintar, terminar un ejército completo puede convertirse en una aventura bastante más larga de lo previsto.
Así que hemos decidido ponerle remedio. O, como mínimo, intentarlo.
Los cuatro participantes de este pequeño experimento somos el Señor Rubio, Señor Negro, Señor Blanco y Marvin Nash. Cada uno tendrá que preparar su propio ejército utilizando las miniaturas que tenga por casa y, seguramente, buscando nuevas maneras de complicarse la vida durante el proceso.
El objetivo es sencillo: doce meses para conseguir un ejército de 2.000 puntos para Warhammer: The Old World, completamente pintado y listo para jugar.
Y para que el proyecto no se convierta en uno de esos que abandonamos a los dos meses, nos hemos puesto algunas reglas.
Cada participante podrá partir con un máximo de 500 puntos de miniaturas ya pintadas. El resto, hasta llegar a los 2.000 puntos, tendrá que pasar por la mesa de pintura durante el año.
Además, cada mes tendremos que completar, como mínimo, una unidad o un personaje. No vamos a establecer una cantidad fija de puntos mensuales, porque no es lo mismo pintar veinte soldados que enfrentarse a un personaje lleno de detalles, una máquina de guerra o una miniatura con cuatro veces más piezas de las necesarias.
La idea es simplemente mantener el proyecto en movimiento. Poco a poco, mes a mes.
¿Y qué ejércitos?
Las listas se construirán siguiendo las limitaciones de Grand Melee + Combined Arms, y cada uno podrá elegir libremente el ejército que quiera.
Aquí no hay una competición por ver quién pinta más rápido ni quién consigue más puntos antes. La gracia es compartir el proceso, mantenernos centrados en un proyecto durante un año y, sobre todo, conseguir algo que no siempre resulta sencillo: terminar un ejército.
Y después, claro está, jugar.
Porque al final estamos hablando de Fantasy y, ¿a quién no le motiva una mesa llena de unidades en bandeja a punto de avanzar por el campo de batalla?
Durante los próximos meses iremos mostrando por aquí cómo avanza cada proyecto: unidades, personajes, conversiones, cambios de esquema de color y, con total seguridad, alguna compra que ninguno necesitaba realmente pero que será presentada como absolutamente imprescindible.
Porque esto también forma parte del hobby.
Y después de doce meses llegará el momento de la verdad: reunirnos los cuatro, poner sobre la mesa nuestros 2.000 puntos y jugar una partida de Warhammer: The Old World.
¿Llegaremos con los cuatro ejércitos terminados? ¿O acabaremos como unos sucios goblins intentando justificar por qué todavía nos quedan tres unidades por montar?
Pase lo que pase, la idea es disfrutar del proceso, pintar, montar ejércitos y volver a jugar.
Así que, de momento, el plan está sobre la mesa:
Un año.
Cuatro ejércitos.
8.000 puntos.
Y una partida.
